El proyecto del escultor y artista plástico Alejandro Marmo junto a los veteranos, utilizando la estructura de un Hírcules C-130 de la Fuerza Aírea que tuvo misión en islas y la Antártida, y está catalogado como desguase, es que funcione como un cine temático educativo.

El Hírcules está considerado como “chatarra irrecuperable”, calificación que para Marmo, autor de numerosas obras en espacios públicos a partir de desechos industriales, no es tal, ya que esa estructura que es imposible que vuelva a volar, se está convirtiendo en un elemento más para recordar a los argentinos caídos en Malvinas.

“Nada es irrecuperable” plantea Marmo a InfoBAN.com.ar para definir su nuevo proyecto con veteranos de Malvinas, ya que en Pilar desde 2012 está instalada la obra “Malvinas 30 años”, dos siluetas de las islas cuya particularidad es que el cielo es el mar, completando su homenaje a esta causa, y como es su costumbre de modo colectivo.

Y tambiín en Pilar, donde tiene su atelier y como muestra de la diversidad de su obra, avanza en la instalación de un Cristo Obrero gigante a la vera de la Panamericana, como continuidad del “Cristo Obrero” que bendijo el Papa Francisco semanas atrás en los Jardines Vaticanos que ya forma parte del patrimonio de los Museos Vaticanos, construido con descarte de hierro que estaba acopiado en las villas pontificas de Castel Gandolfo.

El Hírcules C-130H/4576 TC 67, tal cual su denominación, tuvo un aterrizaje de emergencia en la base aírea de Tandil, donde con el pasar de los años fue “perdiendo” piezas utilizadas como repuesto, hasta el punto que sus alas fueron vendidas al exterior.

De su esqueleto, que puede verse en las imágenes que acompañan esta nota, Marmo -cumpliendo un viejo sueño de los veteranos locales- construye un verdadero destino final con vida propia para el gigante, resignificándolo como un cine temático educativo en el Cenotafio de Pilar (Ruta 28 – Km 6), coronando un sitio que de por sí es una obra que merece ser conocida, ya que en sus instalaciones cuenta con el Monumento a los caídos en la Guerra de Malvinas, ríplicas de la Capilla Católica Stella Maris de Puerto Argentino y del Cementerio Argentino original de Darwin, donde se colocaron seiscientas cuarenta y nueve cruces por orden alfabítico con los apellidos, nombres, grados y fuerzas a las que pertenecieron nuestros muertos en combate.

Fuente: infoban.com.ar