Escucho declaraciones de algunos dirigentes políticos, la verdad me sorprende que no se den cuenta que es suicida mantener la cuarentena durante un tiempo indeterminado, con la consecuente parálisis de las actividades sociales y económicas. Dense cuenta que esta prolongación indefinida de la cuarentena lleva a la ruina a millones de argentinos, el intento de “mantener achatada la curva”, como nos dicen. Ya empieza a mostrar signo de no respecto de muchos sectores de la población…

Me sigo sorprendiendo que algunos crean que con el IFE, un subsidio de 10.000 $ se puede dar respuesta en este escenario social. Nos dicen que debemos esperar el “pico de la curva” que continuamente se traslada hacia adelante y estamos siendo espectadores encerrados y limitados en nuestra libertades de un alerta de que no se sabe cuando se hará presente. Creo que hay algo de absurdo en las indicaciones de los especialistas, que no se tienen en cuenta otras variables de la realidad. Yendo al hueso de la crisis, ya se debería implementar un programa económico, que no puede limitarse solo a la emisión monetaria como hasta ahora se observa.

La realidad de la postpandemia será una destrucción económica y social extendida a amplios sectores de la población. Con más de un 50% de ellos en estado de pobreza y una imposibilidad del Estado en lo inmediato de recrear puestos de trabajo formales como informales. Debemos tener en cuenta que mas del 50 % población argentina tiene un trabajo informal, a ello le agregamos un sector del capital privado estado dependiente, nula financiación internacional que pueda suplir la falta de inversión privada local y a ello le debemos sumar un déficit fiscal e inflación real muy superior a la previa a la pandemia.

No se saldrá de esta situación económica y social con comederos para más de la mitad de nuestras familias. Se debería reinventar nuestro aparato productivo, dejando de depender exclusivamente de lo agro-exportador e ir buscando otros nichos productivos que provean de trabajo a miles de compatriotas en situación de exclusión social. Contradictoriamente en un mundo donde la automatización del trabajo requiere de menos mano de obra. Observamos por otro lado que sigue habiendo flujos de capital, un mundo de las finanzas sin control del Estado. Quizá por ahí, estaría la clave de los recursos económicos que permitan reinventar nuestro aparato productivo y porque no, entre otras medidas económicas, reformas tributarias no regresivas…

Volviendo a nuestro país que tanto nos duele, debemos aclarar que la crisis social, laboral y económica no nació con el coronavirus. Recuerdo una charla hace unos años con un ex embajador argentino en Brasil, tomando un café en un bar en Vicente Lopez cerca de mi casa, él me decía: “ mi generación, todos aquellos dirigentes que tuvimos algún grado de responsabilidad deberíamos preguntarnos que hemos hechos de nuestro país en los últimos 50 años “. Yo agregaría también nosotros ciudadanos de pie también deberíamos preguntarnos que hicimos, saben que en 1970 teníamos un 4 % de pobreza y hoy tenemos un 50 % …, a esta altura de escribir estas lineas viene a mi memoria un libro de Silvia Bleichmar “Argentina un país que duele ”

Guillermo Di Menna

Ex concejal de Vicente López