El presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) José Ignacio De Mendiguren aseguró que “se debe pensar el país en su conjunto” y “volver al desarrollismo”.

Para el industrial y ex ministro de la Producción durante el gobierno de Eduardo Duhalde “hay que volver al desarrollismo porque hay que repensar el país en su conjunto. No alcanza con medidas aisladas”.

En una entrevista que concedió al sitio web visiondesarrollista.org, De Mendiguren se reconoció militante del desarrollismo desde que en 1999 fue contactado por el ex intendente de San Isidro Melchor Angel Posse.

“La causa indelegable en Argentina es pelear por un proyecto que transforme la matriz productiva y permita que el país salga de la crisis recurrente por la falta de dólares” remarcó.

En ese sentido, explicó que “Argentina vende al mundo lo que vale poco y compra lo que vale mucho. La consecuencia lógica es más pobreza, más primarización de la economía, más dependencia”.

Y agregó: “Argentina es el país con la brecha más grande entre su potencialidad y su realidad. Hay que recordarlo para animar a la gente. Si no somos capaces de meter una bandera de entusiasmo, la política va a desaparecer y va a triunfar la antipolítica”.

“El que cree que con esta matriz productiva se pueden resolver los problemas estructurales de Argentina es porque le han lavado la cabeza”

“Las decisiones macroeconómicas de las últimas décadas dicen: ‘No queremos el desarrollo económico’. Con esta matriz productiva no se pueden resolver los problemas estructurales de Argentina. El que cree que sí es porque le han lavado la cabeza” aseguró.

Y se explayó: “Desde que mundo es mundo la lucha es dónde se agrega el valor. Es la historia de la Guerra de Secesión de EEUU. El sur se basaba en la esclavitud y el algodón e importaba los bienes elaborados en Inglaterra. ¿Cómo se resolvió el conflicto? Con un millón de muertos. El que cree que se llega al desarrollo sin conflictos, está equivocado. Hay que conocer quién es tu adversario”.

Consultado sobre a quiénes considera “adversarios”, De Mendiguren afirmó que “son los que lucran con el subdesarrollo de Argentina”.

Y continuó: “(Arturo) Frondizi lo vivió con el petróleo. Lo atacaban los importadores que perdían el negocio. Para transformar la estructura productiva tenés que tocar intereses: las cerealeras, la banca, las petroleras, los importadores”.

“En el mundo está claro el rol de Argentina. Somos proveedores de materias primas y recursos naturales. Un día le dije a Duhalde: ‘Eduardo, nosotros decimos que somos un país agrícola o ganadero, pero somos fasones agrícolas’. Porque compramos los insumos a las multinacionales que te fijan el costo de siembra. ¿Y a quién le vendemos la cosecha? A los mismos. Tienen hasta los barcos de acopio. ¿Qué decidís de un negocio en el que no manejás ni el costo ni la comercialización? Por eso sos un fasón”.

“Con la ganadería pasa lo mismo. En su momento, los brasileños compraron todos los frigoríficos de Argentina y el país dejó de manejar la comercialización. (Mauricio) Macri decía ‘vamos a insertarnos al mundo’. Estoy de acuerdo, ¿pero con qué modelo? Para vender trigo, sirve el que tenemos ahora” adujo.

“Hay que darse cuenta de que el desarrollo es una batalla. Frondizi hablaba de la batalla del petróleo”.

“Hay que darse cuenta de que el desarrollo es una batalla. Frondizi hablaba de la batalla del petróleo. ¿Vamos a agarrar las armas? No. Pero tenemos que tomar conciencia nacional de las posibilidades. Por eso es fundamental la unidad nacional cuando quieren dividirnos. Antes venían con el ejército, ahora ya no pueden. La técnica ahora es limpiarte la cabeza y hacer que labures para ellos” remarcó.

“¿Quiénes defienden el proceso de primarización? El concierto de economistas y entidades que repiten lo mismo siempre: los Cachanosky, los Broda, los Artana. No tienen ninguna autoridad moral para hablar, con todo lo que se han equivocado. Y nos quieren convencer de que los argentinos tenemos que ser pobres en la abundancia. Tenemos todo para hacer, pero dicen que hay que seguir ajustando” puntualizó.

Al respecto marcó que “el rol” de llevar a cabo la tarea es “del desarrollismo”.

“Basta de eslóganes vacíos de contenido. La política tiene que recuperar la grandeza de objetivos. Podemos y lo demostramos en 2002. Lo hice desde la dirigencia industrial, primero, y desde el Ministerio de Producción después. Y así me costó. Cuando vos te planteas esto, el enemigo es implacable” concluyó.