En un golpe duro para la comunidad de Munro y especialmente para los trabajadores de la planta, la multinacional Lamb Weston, una de las principales productoras de papas fritas congeladas en el mundo, decidió cerrar su planta local. Este cierre afecta directamente a 100 operarios que, a partir de ahora, se encuentran sin su fuente de ingresos, sumándose a una creciente lista en distintos sectores de la economía nacional.

La decisión fue tomada por el CEO global de la empresa, un hombre que fue misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en zonas como Moreno y González Catán.

Lamb Weston, que desde 2019 opera en el país a través de un joint venture con la Sociedad Comercial del Plata, en la planta de procesamiento en Munro, elaboraba papas y batatas congeladas para abastecer a restaurantes y comercios minoristas con una capacidad de producción de 70.000 toneladas al año.

Este cierre no es un caso aislado. Es el resultado del modelo económico y político llevado adelante por el gobierno de ultraderecha de Javier Milei que no prioriza la producción nacional ni el empleo, poniendo en peligro puestos de trabajo en todo el país, y que además buscará aprobar en el Congreso una reforma laboral flexibilizadora y precarizadora que incentivará aún más los despidos en un marco de caída del consumo y recesión con la ayuda parlamentaria del PRO, la UCR y gobernadores.