El cambio climático generó la presencia de mosquitos en temporadas y regiones que parecían no aptas para su supervivencia, y también facilitó su reproducción y el desarrollo de las larvas, por lo que los especialistas alertan sobre la necesidad de adelantar las medidas de prevención antes de la llegada del verano.

El fenómeno de reproducción del mosquito es de cuidado, ya que existen muchas especies que transmiten enfermedades como el zika, chikungunya, la fiebre amarilla y en especial en la Argentina el dengue.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) dio a conocer una estadística sobre la cantidad de casos confirmados de dengue que registraron en la región durante 2019: 1.367.369, de los cuales 1.534 resultaron en fallecimientos.

“Si bien la tasa de mortalidad de la enfermedad no es muy alta, ya que representa un poco más del 0.1%, el dengue puede afectar seriamente cuando se contrae más de una vez la cepa Denv-4, o dengue hemorrágico”, indicó la doctora María Fernanda Guyer (M.N. 126.166).

La Organización Mundial de la Salud sugiere que el cambio climático entre 2030 y 2050 producirá muertes adicionales entre otras causas por paludismo (o malaria), otro virus transmitido por un mosquito que en Argentina ocurre con mayor frecuencia en las zonas del noroeste y nordeste.

Fumigación de prevención contra el Dengue (Foto Archivo)

Las enfermedades avanzan en todo el continente: en Centro América y el Caribe se vivieron en los últimos meses más casos de dengue que los registrados en 2017 y 2018 en conjunto.

En Argentina, en tanto, hubo pacientes diagnosticados con la enfermedad en quince provincias durante el último período estival, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se triplicaron los casos con respecto al período anterior.

“Las medidas preventivas son la mejor forma de evitar el contagio, ya que el acento está puesto en no propiciar condiciones favorables para que el mosquito viva y se reproduzca”, explicó la doctora Guyer, consultora pediátrica de Pelente.

La especialista enumeró una serie de recomendaciones:

-No arrojar desechos en patios, terrazas y terrenos baldíos.

-Mantener limpios los jardines.

-Destapar y limpiar los desagües de lluvia de los techos.

-Utilizar repelente al aire libre cada 4 horas y colocarlo por sobre la ropa.

-Eliminar recipientes que acumulen agua. En caso de no poder hacerlo, taparlos o darlos vuelta.

En cuanto al cuidado en niños, la Academia de Pediatría Americana desaconseja que en bebés menores a dos meses se utilicen repelentes, y señala que es preferible protegerlos cubriéndolos con velo anti mosquitos.

Sin embargo, la Sociedad Argentina de Pediatría, ante el contexto epidémico de dengue, sugiere que si se utilizan repelentes con DEET en su composición es preciso confirmar que su concentración sea menor al 30%, no colocarlo sobre heridas ni piel irritada, no rociarlos en lugares cerrados ni debajo de la ropa de los chicos como tampoco directamente sobre el cuerpo del niño sino en las manos del adulto y luego sobre el niño.

La DEET (N,N-diethil-m-toluamida) es el componente activo en ciertos repelentes de insectos. Desarrollado por el ejército de los Estados Unidos en 1946, interfiere las neuronas y los receptores que se encuentran en las antenas y la boca de los mosquitos para disuadirlos y repelerlos.