El gobernador bonaerense Axel Kicillof reafirmó su compromiso «en nombre del Estado» de hacerse cargo de lo que «otras administraciones no asumieron», como el déficit de viviendas, consideró que el proceso que puso fin a la toma de tierras en Guernica fue una acción «muy novedosa» y advirtió que «la respuesta no es la toma ni la policía, sino la justicia social».

En declaraciones al diario Página 12 y el canal C5N, Kicillof afirmó que él dio personalmente la orden de que no hubiera represión en el desalojo realizado días atrás en el predio de Guernica y remarcó que el rol de la policía consistió en hacer cumplir la orden de un juez.

«La respuesta no es la toma ni la policía. La respuesta es la justicia social», subrayó el mandatario provincial.

Para Kicillof, «los mismos que pedían sacar a la gente a gas y perdigón el primer día, después hablaban de violento desalojo», dijo, al advertir que desde la oposición y algunos medios «trabajan para generar malestar».

Además, defendió la labor del ministro de Seguridad, Sergio Berni, encargado del operativo, que, opinó, «funcionó muy bien».

Kicillof repasó que «en los últimos cuatro años», bajo la Presidencia de Mauricio Macri y la Gobernación de María Eugenia Vidal, «se paró la construcción de viviendas sociales».

«Veníamos de un promedio de cuatro mil viviendas por año en el ciclo anterior, y se pasó a dos mil viviendas», detalló.

El mandatario provincial destacó que «a la enorme mayoría» se le dio una solución, en virtud de que «se buscaron soluciones transitorias y mucha gente abandonó pacíficamente».

Kicillof planteó que a «734 personas» se les dio una respuesta y, luego, «concluido ese proceso, quedaba un sector vinculado más con organizaciones políticas que con familias genuinas, y el día del desalojo hubo pocas familias genuinas» en el predio.

«Dicen que fue desproporcionado, porque hubo muchos efectivos, eso fue una forma de evitar la violencia, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo», explicó.

Planteó que en Guernica «se dio una respuesta inédita» y aseguró estar «muy orgulloso de haberlo hecho de esa manera», en alusión a los 40 días de negociaciones con los ocupantes del predio.

Además, indicó que «en el Conurbano hay 1.800 asentamientos, eso habla de una deuda dolorosa de falta de vivienda».

«En estos días hemos escuchado muchas palabras de Néstor. Yo les digo: vengo en nombre del Estado de la Provincia a hacerme cargo de eso que otras administraciones no asumieron», afirmó.

En particular sobre el operativo de desalojo, indicó: «Yo di la orden de que no hubiera ningún acto de violencia sobre los que estaban adentro, y así fue. Aun los que tuvieron la intención de generar actos de violencia. Porque había una intencionalidad política y una intransigencia muy clara».

El mandatario aceptó que «una familia que va a una toma no está dando un paso feliz, es una situación de desesperación», pero consideró que «dado lo complejo de toda la situación» se dio «una respuesta muy novedosa y buena».

«Creo que se dio una respuesta inédita, y estoy muy orgulloso de haberlo hecho de esta manera. Cuando se agotaron las instancias de diálogo y era claro que no había forma de encontrar esta respuesta, lo que quedaba era ejecutar la orden de la Justicia y sin violencia», concluyó.