En medio de los 920 despidos y el incumplimiento de la conciliación obligatoria, el mandatario bonaerense prometió gestiones para reactivar la planta y apuntó contra la política industrial del Gobierno nacional.

Delegados del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) abordaron al gobernador bonaerense Axel Kicillof para reclamar su intervención ante el cierre de la planta de FATE, que dejó 920 despidos directos y mantiene paralizada la producción.

El planteo se dio en el marco de un acto oficial encabezado por el mandatario en el municipio de San Isidro, donde la Provincia formalizó la cesión de 50 hectáreas de la Administración de la Costa al gobierno local y realizó la entrega de nuevos patrulleros para reforzar la seguridad. En ese contexto institucional se produjo el intercambio informal, que —según trascendió— se desarrolló en tono cordial.

Kicillof se comprometió a hacer “todo lo que esté a su alcance” para intentar una salida que permita reactivar la fábrica. No obstante, atribuyó la crisis al “modelo” económico nacional y cuestionó el impacto de la apertura de importaciones sobre la industria local, en particular en el sector del neumático.

La planta permanece cerrada desde la semana pasada, pese a que tanto el Ministerio de Trabajo bonaerense como la cartera nacional de Capital Humano dictaron la conciliación obligatoria, que en teoría debía garantizar la continuidad de la actividad por al menos 15 días. La empresa no acató la medida y avanzó incluso con la venta de parte del predio a Aluar, firma vinculada al empresario Javier Madanes Quintanilla, también propietario de la compañía de neumáticos.

La delegación sindical estuvo encabezada por Miguel Ángel Ricciardulli, secretario ejecutivo de la seccional San Fernando del SUTNA, quien entregó una nota formal firmada además por el titular del gremio, Alejandro Crespo. En el documento se menciona que, durante instancias de mediación previas, funcionarios provinciales señalaron que existen recursos que podrían ponerse a disposición para facilitar una eventual reapertura.

Desde la Gobernación indicaron que el encuentro se dio en “muy buenos términos” y que el Ejecutivo provincial sigue la evolución del conflicto a través de los ministerios de Trabajo y Producción. En ese marco, Kicillof sostuvo que el problema de fondo responde a la política económica del gobierno de Javier Milei, al que responsabilizó por el deterioro de la industria nacional y el cierre de empresas y pymes.

Si bien no surgió una propuesta concreta tras el intercambio, el gobernador reiteró que la Provincia hará gestiones para intentar preservar los puestos de trabajo, aunque advirtió sobre las limitaciones financieras que —según planteó— enfrenta la administración bonaerense en el actual contexto.