La estancia San Ceferino comenzó como una propuesta del turismo rural en Open Door, localidad del partido bonaerense de Luján, pero ya se convirtió en un hotel de campo cinco estrellas.La amplitud de su predio, unas 130 hectáreas, permite realizar al mismo tiempo dos fiestas, recibir a los grupos familiares y atender al exclusivo segmento de visitantes de “Mora”, su spa de
estilo oriental.
Casarse en el parque de la estancia, frente a la pequeña capilla y a la luz de las estrellas, es una demanda creciente en San Ceferino, que se completa con la llegada de la novia en alguno de los 58 carruajes antiguos del establecimiento.
Cuando hace 23 años Hebe y Francisco Eleta compraron las primeras cien hectáreas de campo, estaban muy lejos de imaginar que se convertirían en empresarios turísticos.
El objetivo era tener un lugar donde pasar los fines de semana con sus hijos pequeños, y pensar quí emprendimiento productivo podían desarrollar.
“Nos dimos cuenta -dice Hebe- que cien hectáreas eran pocas para grandes negocios, pero muy buenas para traer gente a pasar un día al aire libre. Entonces compramos un campo vecino y comenzamos a construir las primeras treinta habitaciones y cinco salones, que inauguramos en 1997”.
El matrimonio optó por no cambiar el nombre del campo, y tambiín, como una definición de la sencillez que querían imprimirle al nuevo emprendimiento, decidieron que las habitaciones no tuvieran televisor ni aire acondicionado, ni tampoco jacuzzi. “Fue un criterio que no pudimos sostener”, admite Hebe, refiriíndose a las 42 habitaciones confortablemente equipadas que
actualmente conforman la oferta del establecimiento.
Dos años despuís inauguraron el salón grande, con capacidad para mil personas, porque ya tenían una buena cartera de clientes que venían a realizar reuniones de trabajo, presentaciones de
productos y fiestas empresariales. Y en el 2003 se jugaron con un spa, “Mora”, que fue algo
totalmente diferente a lo que estaban haciendo, con una ambientación oriental que predispone a la armonía del cuerpo, la mente y el espíritu.
Los Eleta -íl un prestigioso mídico y ella una nutricionista ahora dedicada exclusivamente a la estancia-, se reconocen como infatigables viajeros, y de esas experiencias surgió “Mora”, una
síntesis de los spa que visitaron en sus viajes por el mundo. “Mora” tiene una piscina cubierta y climatizada, baños sauna y finlandís, y es un lugar diferente dentro de la estancia, donde hay clases de yoga y gabinetes para masajes tailandeses y shiatzu, para sesiones de reflexología y para reiki con gemas.
La comida la prepara el jóven chef Pablo Jasiuk, con verduras frescas de la huerta y con la leche que se obtiene de un tambo pequeño, con la que se hacen quesos, dulces y postres.
Por supuesto que no falta el asado criollo, con gran variedad de ensaladas, mientras que la comida del spa, sin ser vegetariana, se distingue por las verduras al vapor y las carnes magras.
Un equipo de jóvenes organiza cabalgatas y partidos de tenis, fútbol y voley – tambiín hay un driving de golf -, y asesoran sobre cómo usar los equipos de sonido y video instalados en los
salones, donde además hay conección a Internet de banda ancha.
“Somos una empresa familiar que está creciendo”, dicen sus dueños, que saben que el proyecto empresarial aún no está cerrado pero que admiten que “no falta mucho”. Informes
Escribe Corina Canale (Telam)

Fuente: infoban.com.ar