En el marco de la asunción de un nuevo mandato de Omar Arce al frente del Sindicato de Trabajadores Municipales de San Isidro, la jornada estuvo atravesada por un fuerte posicionamiento frente a la reforma laboral en debate y las tensiones abiertas en distintos distritos de la provincia. Las voces de Hernán Doval, Rubén García y el propio Arce marcaron el tono de un acto con definiciones políticas y gremiales contundentes. También compartió escenario Gustavo Seva, Secretario de negociación colectiva de la FESIMUBO. El acto tuvo lugar en la sede la Agrupación Tradicionalista de San Isidro.
Doval fue el encargado de cerrar el acto con un discurso crítico hacia el proyecto de reforma laboral. “Lo que se votó ayer es un proyecto esclavista”, sostuvo, y advirtió que muchas de las disposiciones “están encapsuladas” y no son conocidas por los trabajadores. Cuestionó especialmente la modificación del principio de buena fe y alertó sobre un escenario donde el empleado quedaría en absoluta desventaja frente al empleador. “¿Cómo se sienta un trabajador de Techint a discutir de igual a igual con Paolo Rocca? No detentan el mismo poder”, planteó, en referencia al titular del Grupo Techint.
Para Doval, el proyecto rompe con la tradición de derechos laborales construida en la Argentina y desconoce el principio de “hiposuficiencia” que fundamenta la existencia misma de las organizaciones sindicales.
En el plano municipal, el dirigente reconoció que existen tensiones en distritos como San Isidro y Tigre, pero sostuvo que los derechos de los trabajadores bonaerenses están amparados por la Ley 14.656, que regula la negociación colectiva en la provincia. “Esta reforma, si sale como está, no nos saca ni los convenios colectivos ni la ultraactividad, porque nosotros la tenemos por una ley provincial”, afirmó, y advirtió que si algún intendente pretende aprovechar el contexto para avanzar sobre derechos, “solo hay malas noticias”. Al mismo tiempo, admitió que la caída de recursos producto de la política económica nacional impacta en provincias y municipios, aunque aclaró: “No podemos ser el pato de la boda”.
Por su parte, Rubén “Cholo” García, histórico dirigente de la FESIMUBO, reivindicó la conquista de la ley provincial como resultado de años de lucha. “Nada fue regalado. A los trabajadores municipales nos costó todo”, recordó, al repasar el impacto que tuvo en los años noventa la aplicación de la Ley 11.757, que —según describió— otorgaba amplias facultades a los intendentes sobre la vida laboral de los agentes. García remarcó que los retrocesos se producen cuando hay complicidades o falta de firmeza dirigencial: “Los intendentes hacen lo que los dirigentes gremiales les dejan hacer”, sentenció, al evocar despidos masivos en distintos distritos durante aquella etapa.
En ese contexto, Omar Arce asumió un nuevo mandato visiblemente emocionado por el respaldo de los afiliados. “Que en un momento político y gremial tan difícil te voten seiscientas personas es demasiada presión, pero también es una enorme responsabilidad”, expresó. Definió al colectivo municipal como “invencible” por la experiencia acumulada frente a gobiernos adversos y la pandemia, y sostuvo que el escenario actual exige más formación y presencia en las asambleas, especialmente con trabajadores jóvenes que recién se inician en la actividad sindical.
Luego de dos años los municipales se reunieron con el intendente Ramón Lanús
Arce confirmó además que mantuvieron una reunión con el intendente de San Isidro, en la que —según relató— el Ejecutivo se comprometió a comenzar a cumplir puntos pendientes del convenio colectivo. “La relación con el Ejecutivo es mediante el convenio colectivo de trabajo. Somos nosotros los que representamos a los trabajadores en la defensa de sus derechos”, subrayó.
La reunión contó también con la presencia de Gustavo Seva.






























