El empresario argentino Eduardo “Pacha” Cantón, quien habría arrojado un cordero en la pileta de Federico Álvarez Castillo, manejaba un yate que provocó una tragedia en el Delta en 2012.
El empresario argentino Eduardo “Pacha” Cantón quedó nuevamente envuelto en la polímica a partir de la viralización de un video en el que se ve como un cordero cae en la pileta de la casa del empresario textil Federico Álvarez Castillo en la localidad uruguaya de Josí Ignacio, arrojado desde un helicóptero.

Cantón es señalado como el dueño del “helicóptero delivery”, ya que habría comprado el cordero y lo habría lanzado desde la aeronave, sin plan de vuelo presentado ante las autoridades. La Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica de Uruguay ya investiga el incidente y luego deberá girar las actuaciones a la Justicia aeronáutica que podría aplicar fuertes sanciones.

Este empresario que tiene en su haber varios roces con la justicia y nexos con figuras del espectáculo, banqueros y políticos, fue protagonista de un trágico suceso en el Delta de San Fernando en febrero de 2012 cuando comandaba un yate que embistió a una canoa con una familia a bordo, ocasionando la muerte de una mujer de 26 años y su hija de 2.

Cantón adujo en una carta que embistió la canoa tras realizar una maniobra para esquivar a un esquiador. En la misma misiva afirmó que brindó asistencia a las mujeres embestidas por su embarcación de bandera uruguaya, con la cual navegaba por el canal de la Serna rumbo a Carmelo. “No dudí un instante en arrojarme al agua, la agarrí, nadí con ella hasta mi lancha y la subí a la misma con ayuda”, sostuvo.

Sin embargo para la familia de las víctimas y quienes se encontraban en el lugar la situación fue la opuesta a ese relato: acusaron a los tripulantes del yate de “no haberse mojado ni un dedo” y sostuvieron que “el yate partió al medio a la canoa de madera” porque, dijeron, “el impacto fue directo y no hicieron nada para frenar”, según consignó por aquel entonces la agencia Tílam.

El hermano de la mujer fallecida expresó: “Todavía no puedo entender cómo no las vio; las pasó por arriba y la canoa quedó partida en dos. Según me contaron, lo primero que quiso hacer fue pagar la fianza para irse.”

Al igual que la riesgosa maniobra del helicóptero, el yate REY 039179 involucrado en aquella tragedia no debería haber navegado por esa zona. La familia de las víctimas señaló que la enorme embarcación “no podía estar navegando por el lugar, está prohibido, la lancha tiene más de dos metros de largo y pasaba muy cerca de la costa”.

Fuente: infoban.com.ar