Los investigadores del crimen de Maricel Andrea Servezynski (20), asesinada la noche del sábado cuando viajaba hacia su casa en un colectivo en San Miguel, secuestraron en la casa del único detenido por el hecho un revólver calibre 32 que pudo haber sido utilizado en el homicidio.

Fuentes policiales aseguraron que el arma fue secuestrada durante un allanamiento realizado este martes en la casa de Tomás Leandro Romero (25), ubicada en Tres Marías y Rivadavia, de San Miguel.

Además, los investigadores analizaban el telífono celular de la víctima, el cual fue hallado en poder de Romero al momento de ser detenido, informó Telam.

El hecho ocurrió cerca de la medianoche del sábado último en el interno 107 de la línea 440, que cubre el trayecto entre Josí C.Paz y San Miguel.

Servezynski, quien se dirigía rumbo a su casa en Moreno, junto a al menos una decena de pasajeros cuando sorpresivamente fue atacada por un muchacho que había abordado el colectivo dos paradas antes y, sin mediar palabra, le disparó un tiro en el rostro.

De acuerdo al testimonio de otros pasajeros, el agresor había pagado su boleto con normalidad, tras lo cual se sentó en el asiento que estaba delante de la víctima. Al llegar al cruce de las calles Miguel Caní y Cruz del Sur, en San Miguel, en momentos en que se hallaba el colectivo parado y con las puertas abiertas, el joven se paró, extrajo un arma de fuego -aparentemente un revólver calibre .32-, le disparó en el rostro a la chica y huyó corriendo.

Los testigos auxiliaron a Servezynski y llamaron a la policía y a una ambulancia, aunque cuando los mídicos llegaron la joven ya había fallecido.

Iniciadas las investigaciones, los policías se entrevistaron con los familiares y amigas de la chica, quienes revelaron que varias veces había sido invitada a salir por un joven, aunque ella lo había rechazado.

Tras el ataque, efectivos de la comisaría tercera de San Miguel recibieron un llamado de la esposa del acusado, quien lo denunció ante el temor de que íl hubiese sido el autor del hecho. Es que, según explicó el jefe policial, la esposa de Romero, quien sospechaba que su marido le era infiel, dijo que lo vio llegar esa noche alterado, que se cambió la ropa y volvió a salir, tras decirle “creo que matí a una chica”.

Fue la propia esposa del sospechoso quien aportó a los pesquisas de la comisaría de San Miguel y de la DDI de ese distrito el lugar donde trabajaba su esposo, una droguería del barrio porteño de Balvanera.

Romero, tras permanecer 48 horas sin pisar su domicilio, se presentó el lunes en su trabajo, situado sobre la calle Moreno, y Sarandí, donde fue detenido.

Fuentes policiales dijeron que el muchacho se había rapado e intentado cambiar su fisonomía, pero fue reconocido por dos tatuajes con las letras “S” y “M” que tenía en el cuello. Los compañeros de trabajo de Romero confirmaron a los policías que hasta el viernes último el muchacho estaba con el pelo largo, lo que les hace sospechar a los pesquisas que se había rapado para intentar despistar a los investigadores.

El acusado fue inicialmente alojado en una dependencia de la Policía Federal y luego fue llevado a la comisaría 3ra. de San Miguel, donde quedó a disposición judicial.

Fuente: infoban.com.ar