En una columna de opinión publicada en la edición actual de La Política Online, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López y escritor, Victorio Pirillo, lanzó una dura crítica contra la dirigencia política por la falta de políticas ambientales reales y advirtió que los incendios forestales ya no son una tragedia natural, sino el resultado de decisiones políticas concretas.
Victorio Pirillo eligió un tono frontal para abordar una problemática que, según sostiene, el poder político prefiere minimizar. En su columna “Basta de bosques en cenizas”, publicada en La Política Online, el dirigente sindical y escritor plantea que la destrucción sistemática de los bosques nativos no responde al azar ni al clima, sino a un modelo político que tolera —y en algunos casos facilita— la devastación ambiental.
Lejos de discursos bienintencionados, Pirillo advierte que los incendios forestales se repiten año tras año mientras el Estado se retira, reduce presupuestos, desfinancia áreas clave y deja librados a su suerte a territorios enteros. En ese marco, cuestiona con dureza a los gobiernos que hablan de sustentabilidad mientras ajustan recursos, desmantelan políticas de prevención y llegan siempre tarde, cuando el daño ya es irreversible.
El autor pone el foco en una dirigencia que, según señala, elige no ver o mirar para otro lado frente a intereses económicos que avanzan sobre los bosques nativos. Para Pirillo, no se trata solo de negligencia: es una definición política que prioriza negocios de corto plazo por sobre el ambiente, la salud pública y el futuro de las próximas generaciones.
Desde su mirada, la emergencia ambiental expone una crisis más profunda: la desconexión entre quienes gobiernan y las consecuencias reales de sus decisiones. “Los bosques arden, la biodiversidad desaparece y las comunidades pagan el precio, mientras la política sigue discutiendo en abstracto”, plantea el texto, que interpela sin distinción de colores partidarios.
La columna “Basta de bosques en cenizas” incomoda porque corre el eje del debate: ya no se trata de catástrofes inevitables, sino de responsabilidades políticas concretas. Con su texto, Pirillo advierte que seguir relativizando los incendios y el deterioro ambiental no es solo una omisión, sino una forma de complicidad con un modelo que convierte al fuego en política pública y a las cenizas en paisaje habitual.































