Un estudio de la Universidad de Palermo indica que el nivel de consumo privado global cayó en enero 1,5%. Carnes y automóviles, dos sectores discímiles afectados.
El consumo privado arrancó este año con números negativos que marcan la decisión de las familias de recurrir a estrategias “defensivas” para preservar sus ingresos disponibles en un contexto de expansión del crédito que se desacelera, lo que impactó fuerte a rubros disímiles como la venta de carnes y la de automóviles.
Los datos sobre el estado del consumo provienen de un estudio de la Universidad de Palermo, que presentó su Índice de Consumo Privado (IPC-UP) de enero, en el que se detecta una caída interanual del 1.5%, lo que suma la segunda caída consecutiva tras los números de diciembre.
El trabajo hace hincapié en una de las características del momento económico: las familias adoptan “estrategias defensivas” para proteger ingresos reales estancados o en retroceso. “El comportamiento del índice sugiere que el gasto de los hogares continúa atravesando una fase de cautela, con dinámicas heterogéneas entre rubros y sin un motor claro de expansión ”, precisa el trabajo.
Los rubros más afectados
Entre los rubros más afectados aparece el consumo de carne vacuna, que se desplomó un 6,5% interanual, cerrando el semestre en terreno negativo. Enero también fue adverso para el sector automotor, con caída del 4,2% interanual. En materia recreativa, el sector gastronómico porteño volvió a quedar en rojo: 2,3%.
A nivel macroeconómico, los indicadores generales también encienden alarmas que dificultan proyectar un escenario de desarrollo a corto plazo. La recaudación real del IVA cayó un 3,1% interanual, acumulando su tercer retroceso al hilo.
Asimismo, aunque los préstamos ligados al consumo se mantienen en tasas positivas, las compras con tarjeta de crédito crecieron un 11,7% interanual en enero, mostrando una "marcada desaceleración" frente a las subas del 20% que se registraban a fines de 2025.































