En una entrevista con Infoban Radio, la secretaria general del Sindicato de Trabajadores Viales y Afines, Graciela Aleñá, advirtió sobre el “desfinanciamiento casi total” de la Dirección Nacional de Vialidad y cuestionó con dureza la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. “Es un ataque permanente y una falta de respeto al pueblo”, sostuvo, y alertó sobre el deterioro de las rutas y la pérdida de derechos laborales.
Aleñá señaló que el organismo funciona prácticamente con el presupuesto de 2023, con aumentos “mínimos” frente a la inflación, y denunció que el impuesto a los combustibles —destinado al mantenimiento vial— se sigue cobrando pero no se transfiere en su totalidad al área. “No podés programar el mantenimiento de la red vial. A los distritos les dan un millón de pesos por día para combustible. Mover una máquina vial con eso es una pizquita de agua en el desierto”, graficó.
La dirigente gremial recordó que ya en marzo de 2024 habían planteado en el Congreso la necesidad de declarar la emergencia vial ante la falta de fondos y afirmó que la situación se agravó con intentos de modificar la estructura del organismo. Según explicó, tras el freno legislativo a un decreto que buscaba disolver Vialidad, continuaron las medidas de ajuste, como el retiro voluntario y la posibilidad de pasar personal a disponibilidad. “Quieren terminar con un organismo operativo y dejarlo solo como control. Es un ataque sistemático”, denunció.
En relación con la reforma laboral, Aleñá sostuvo que implica la pérdida “del 99% de los derechos” y advirtió sobre recortes salariales ante enfermedades o accidentes fuera del ámbito laboral. “Si jugás al fútbol te pagan el 50%. Si tenés una enfermedad grave, el 75%. Perdimos todo”, afirmó. También expresó preocupación por la posible caída de convenios colectivos específicos, como el de Vialidad Nacional, y cuestionó la falta de convocatoria a paritarias desde octubre de 2024.
Finalmente, la sindicalista apuntó directamente contra el presidente Javier Milei y su equipo económico, al considerar que la reforma representa un retroceso histórico para los trabajadores. “Es una reforma esclavista, regresiva, que solo ataca al trabajador”, concluyó, y sostuvo que el festejo oficial tras la votación en el Congreso fue “haberse cagado en el pueblo argentino”.































