Rechazo mayoritario y transversal a la Oficina de Respuesta Oficial de Milei

InfoBAN

Un estudio que combinó una encuesta online y un análisis de macrodatos en redes y comentarios en medios revela un rechazo mayoritario y transversal a la creación de la cuenta de Twitter denominada "Oficina de Respuesta Oficial" del gobierno de Javier Milei.

Vale aclarar que la ORO no tiene una estructura formal dentro del organigrama estatal tradicional, sino que opera únicamente como una cuenta verificada como "gubernamental" en la red social, por lo que no tiene a la vista de la transparencia un responsable a cargo, ni existe información oficial de cantidad de empleados, ni su financiamiento, mucho menos los parámetros programáticos mínimos de su misión que es según indicó la propia cuenta desmentir noticias falsas.

El trabajo realizado por QSocial Big Data, arrojó que el 47% de los encuestados se posiciona en contra de su labor, un 33% se muestra a favor y el 20% restante no sabe.

En ese marco, la directora del área de análisis de RRSS de la consultora María Fernanda Ruíz señaló que “incluso en medios afines al gobierno, el apoyo explícito a la Oficina es minoritario, lo que revela incomodidad y falta de apropiación social”.

Entre quienes expresan una postura clara, el 79,8% atribuye a la cuenta motivaciones vinculadas con riesgo de censura, propaganda o control, frente a 20,2% que la ve como herramienta defensiva contra fake news.

La encuesta también consultó sobre qué política pública debería desarrollarse frente a la desinformación, y el 74,9% (3 de cada 4) no lograron formular una política pública concreta, mientras sólo 5,7% propuso regulación estatal y 9,2% rechazó intervención estatal.

“El conflicto no es si existen noticias falsas, sino quién tiene legitimidad democrática para definir qué es verdad”, analizó Ruíz.

El análisis de redes -más de 36.000 interacciones entre el 6 y 9 de febrero de 2026- muestra que la cuenta genera más críticas que apoyos (57,6% negativos vs. 42,4% positivos) y funciona como amplificador de posiciones preexistentes, no como puente de consenso.