Con la coordinación de la Universidad de San Isidro “Dr. Plácido Marín” (USI), ayer se llevó a cabo el coloquio virtual “La educación católica ante la pandemia: los desafíos de la continuidad pedagógica y la sustentabilidad”. El evento se realizó a través de la plataforma Zoom y se transmitió en vivo por el canal de youtube de la universidad.

Las exposiciones estuvieron a cargo del obispo auxiliar de Quilmes, Mons. Marcelo Margni, el presidente de la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de Argentina (FAERA), Hno. Martín Digilio FSC, la vicepresidente del Consejo de Educación Católica (CEC) de la provincia de Buenos Aires, Dra. María Alicia Fueyo, y el presidente de la Junta Regional de Educación Católica (JUREC) de la diócesis de San Isidro, licenciado Rodrigo Martínez.

En el encuentro, se abordaron los desafíos fundamentales que afrontan las instituciones católicas en el actual contexto de pandemia: continuidad pedagógica, evaluación, sustentabilidad económica, vínculo con la comunidad educativa, aporte integral de la escuela católica al conjunto de la sociedad e identidad. Además, los expositores conversaron sobre los distintos aspectos que se deberán tener en cuenta a la hora de regresar a la presencialidad.

Acerca de la continuidad pedagógica, el Hno. Digilio afirmó que “gran parte de los educadores han podido adecuarse y desarrollar vínculos nuevos para llegar a los alumnos. Sin embargo, la infraestructura tecnológica es, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, muy desigual. Esto hace que haya muchas tecnologías diferentes que se deben utilizar para no cortar el vínculo. La otra dificultad es que muchas familias conviven en espacios muy estrechos dentro de sus casas”.

Para Marilin Fueyo, “se debe tener en claro que el ciclo lectivo sigue corriendo. Las escuelas siguen funcionando a través de distintas presencias. Notoriamente el problema es como pensar el regreso a clases y las preocupaciones que van a manifestar las familias. Y también las adaptaciones de nuestros espacios edilicios. Esto ojalá nos lleve a una mayor comunión de espacios. Va a generar un desafío porque la educación no está pensada para el teletrabajo”.

Monseñor Margni expresó que “vemos entre las fortalezas la disponibilidad y el trabajo de los docentes, que de frente a un momento así, no dudaron de salir al encuentro de la problemática. Destaco a los equipos directivos que deben coordinar una tarea muy compleja. No es sólo el manejo de la tecnológica, sino es saber -como ocurre en el conurbano sur-, que los servicios de datos e internet y hasta la alternación de la corriente eléctrica son inestables o no existen, y la gente queda aislada de las escuelas. Tenemos muchas instituciones que tienen que reemplazar con cuadernillos porque no hay manera de manejarse de manera virtual. La desigualdad y la brecha digital hace muy ardua la tarea”.

La cuestión económica y la sustentabilidad de las escuelas católicas también fue abordada por los expositores. Fueyo manifestó que “la oferta de educación de la Iglesia supera el medio millón de alumnos, y 50.000 docentes. Hay más 130.000 empleados en los colegios para sostener las instalaciones y las administraciones. En la provincia de Buenos Aires, la educación de gestión privada tiene un rol importante. Es cercana al tercio de la oferta educativa. La Iglesia alberga 1876 niveles educativos. Y hay una gran presencia en zonas vulnerables. Los colegios de la Iglesia atienden a todos los sectores sociales. Pero tienen mucha presencia en zonas periféricas de la Provincia”.

En el marco de la crisis económica, la vicepresidente del CEC planteó que “por ejemplo, tenemos una dificultad muy grande, ya que hay municipios que no permiten, aún con protocolos, abrir las administraciones de las escuelas. Y muchas familias no están bancarizadas. Se han abierto ‘Pago Fácil’, pero no tenemos esta posibilidad en las escuelas de algunos municipios”.

“Por esa razón -continuó Fueyo-, tenemos que retomar con las autoridades un dialogo más activo, especialmente con las autoridades provinciales porque estamos transmitiendo un escenario de crisis inédita en el sistema del cual somos parte. Necesitamos que el IPS responda, o que los organismos tomen la información que se brinda desde las escuelas para recibir lo que se necesita para seguir aportando al sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires”.

Para Rodrigo Martínez, “hay en las escuelas muchas incertidumbres. Además de la situación económica de crisis, hay una dificultad seria que hace difícil este caminar”.