El Vaticano ratificó la culpabilidad de Damián Rodríguez Alcobendas, ex párroco de la parroquia Sagrada Familia de Nordelta, en el partido de Tigre, por abuso sexual contra un menor. La decisión quedó firme tras el rechazo de la apelación presentada por el sacerdote ante el máximo órgano de revisión en materia de delitos graves de la Santa Sede.
La resolución fue adoptada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo del Vaticano que interviene en los procesos canónicos vinculados a delitos cometidos por miembros del clero. De esta manera, se confirmó la condena impuesta en primera instancia dentro del ámbito eclesiástico.
Las sanciones impuestas
Según se informó oficialmente, Rodríguez Alcobendas fue hallado responsable de un delito grave contra el sexto mandamiento cometido contra un menor de edad. En consecuencia, se dispusieron sanciones severas en el marco del derecho canónico.
Entre las medidas establecidas se encuentran la prohibición perpetua de ejercer cualquier oficio eclesiástico o función de gobierno, la inhabilitación para desempeñarse en instituciones educativas o pastorales y la prohibición absoluta de mantener contacto con menores de edad. Además, se le impuso la suspensión del ejercicio público del ministerio sacerdotal por un plazo determinado.
El incumplimiento de estas disposiciones podría derivar en la dimisión del estado clerical, es decir, la expulsión definitiva del sacerdocio.
El proceso y los antecedentes
El sacerdote había sido apartado de la parroquia Sagrada Familia de Nordelta cuando se conoció la denuncia y mientras avanzaba la investigación interna de la Iglesia. Durante ese período, fue destinado a otras tareas sin contacto pastoral directo.
El proceso canónico se desarrolló de manera independiente a la justicia civil. En el ámbito judicial ordinario, la causa no prosperó debido a que los hechos denunciados habrían ocurrido décadas atrás y se consideraron prescriptos.
Rodríguez Alcobendas había tenido notoriedad pública durante la pandemia, cuando realizó celebraciones y bendiciones en barrios cerrados de la zona norte, lo que generó amplia repercusión mediática.
Comunicado del Obispado
Tras conocerse la confirmación de la condena, el Obispado de San Isidro emitió un comunicado en el que expresó cercanía con la persona denunciante, pidió perdón por el daño causado y reafirmó su compromiso con la prevención y el abordaje de situaciones de abuso dentro del ámbito eclesial.
La decisión del Vaticano cierra el proceso canónico y deja firme la sanción contra el ex párroco de Nordelta, en un caso que tuvo fuerte impacto en la comunidad religiosa de Tigre y la zona norte del conurbano bonaerense.































