Se trata de a un policía retirado acusado por la Justicia de ser el autor del secuestro del delegado gremial metalúrgico, Felipe Vallese, considerado el primer desaparecido político en la Argentina.Juan Fiorillo, de 74 años, quien secuestró a Vallese el 23 de agosto de 1962 en la calle Canalejas (rebautizada con el nombre del delegado metalúrgico) al 1776 de Capital Federal.
Fiorillo, al momento del crimen, tenía 31 años y el cargo de jefe de la Brigada de Servicios Externos de la Unidad Regional San Martín.
El ex represor fue detenido en su vivienda de Freers 2883, Villa Adelina, por personal de la DDI La Plata que luego de conducirlo a la sede policial lo restituyó hoy a su domicilio para que cumpla el arresto domiciliario concedido por el juez por ser mayor de 70 años, informó la Secretaría de Seguridad de la provincia.
El ex policía bonaerense está sindicado como integrante, a partir de 1974, del grupo de tareas de la ultraderechista Alianza Anticomunista Argentina (Triple AAA) y despuís del golpe de 1976 como uno de los más estrechos colaboradores del por aquel entonces jefe de la policía provincial, el genocida y torturador Ramón Camps.
Fiorillo, durante la dictadura, ostentó el cargo de director del Comando de Operaciones Tácticas (COT) y tuvo oficinas en la comisaría quinta de La Plata, por donde pasaron cientos de detenidos políticos.
Conocido con el nombre de guerra de “Tano” y “Saracho”, Fiorillo fue corresponsable del campo de concentración clandestino Omega, en Capital Federal, que no le impidió retirarse de la fuerza, con el retorno a la democracia, con el grado de comisario mayor.
“Saracho” era el propietario de una agencia de vigilancia privada de Vicente López JF que fue clausurada por irregularidades, en 2002, por el Ministerio de Seguridad de Buenos Aires.
Vallese fue secuestrado por Fiorillo y sus esbirros en un procedimiento que perpetraron de civil y en Capital, una jurisdicción vedada para la policía bonaerense, cerca de la medianoche del 23 de agosto del 62.
Según la reconstrucción de los abogados de la Unión Obrera Metalúrgica Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde (actual Secretario de Derechos Humanos de la Nación), publicada en 1965 por iniciativa del gremio, Fiorillo y su banda buscaban a Alberto Rearte, hermano de Gustavo, uno de los principales referente de la Juventud Peronista.
Según testigos, Vallese resistió con todas sus fuerzas la detención y se necesitaron varios hombres para desprenderlo de un árbol de la vereda de la vivienda de Canalejas 1776, que hoy lleva una placa recordando el episodio.
Felipe fue conducido por el grupo parapolicial hasta un destacamento en la localidad de San Martín y luego a la comisaría de Villa Lynch, donde según se reconstruyó, encontró la muerte en una sesión de tortura.
La UOM de Augusto Timoteo Vandor no cumplió un papel activo en el reclamo por Vallese -el delegado era crítico de la conducción ortodoxa-, pero la pelea de sus familiares y amigos empuja al Ministerio del Interior, cuyo viceministro era entonces el periodista Mariano Grondona, a iniciar un investigación que niega el paso del sindicalista por alguna dependencia policial.
Vallese tenía 22 años y desde hacía cuatro era delegado gremial de la empresa TEA (Trafilación y Esmaltación de Alambres) y un activo militante de la JP.
Con el tiempo, se determinó la responsabilidad del gobierno de Arturo Frondizi y la autoría de Fiorillo como jefe de la banda que perpetró el secuestro.
Felipe Vallese se convirtió en una símbolo de la lucha obrera y contra la dictadura; se compusieron canciones en su memoria, se bautizaron niños, unidades básicas, agrupaciones, la calle en la que fue secuestrado y el salón de actos de la CGT, con su nombre que aún evoca la entrega y el compromiso militante.
 (Tílam).

Fuente: infoban.com.ar