El gobernador bonaerense Axel Kicillof pidió hoy “no politizar” la situación que se vive ante la pandemia de coronavirus y remarcó que se está ante una “situación delicada y no en una elección”.

Durante una conferencia de prensa que encabezó en La Plata, el mandatario exhortó a quienes “todo el tiempo desinforman o critican lo que haga el gobierno” a tener en cuenta que es “una situación delicada, de pandemia y no una elección”.

Por ello, les pidió “que pongan en pausa esa actitud y esa discusión política hasta poder salir de esta situación”, y analizó que el actual “no es un año electoral, sino de pandemia”.

“No es momento de hacer política”, dijo y recordó que la Argentina está en un momento en el que “se necesita de la ayuda de absolutamente todos” al tiempo que cuestionó a “una parte (de la dirigencia) que incentiva y pareciera que busca que la gente se contagie”.

“Me eligieron para gobernar y tomar decisiones. No lo voy a hacer con focus group o encuestas sino pensando en el cuidado de la salud”, señaló el mandatario y apuntó que “hay discursos difíciles de explicar con la situación actual”.

En ese tono, estimó que no se puede “tirar todo el esfuerzo a la basura”, pidió “la mayor responsabilidad posible a las autoridades” y reconoció que si bien toda la sociedad desea “volver a las actividades de siempre”, ello “no se puede porque hay un virus que mata”.

Kicillof estuvo acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario; el presidente de la Cámara de Diputados provincial Federico Otermin, todo su gabinete y la jefa de terapia intensiva del Hospital San Martín de La Plata, Elisa Estenssoro.

También estuvieron los intendentes de Lanús, Néstor Grindetti; La Plata, Julio Garro; Quilmes, Mayra Mendoza; Hurlingham, Juan Zabaleta, y de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde.

“Quiero enviar un mensaje de unidad a pueblo de la provincia en esta situación tan complicada”, planteó el mandatario e instó a que la sociedad continúe con los cuidados y respete las normas para evitar contagios.

El mandatario provincial indicó que la situación sanitaria del área metropolitana de Buenos Aires “es de una estabilidad tremendamente frágil” y graficó que “antes los casos eran el 5% en el interior de la provincia y hoy están en el 11%”.

Expuso que en unos cien municipios del interior, donde viven 4 millones de personas, “uno cada 250 habitantes tiene coronavirus” y remarcó que en el conurbano, donde se registra una población de 13 millones de personas, “es uno cada 60” y en CABA “uno cada 30”.

Luego, valoró el trabajo realizado hasta ahora y manifestó que “muchos pensaron que era imposible que en el conurbano pasáramos agosto sin el sistema sanitario colapsado y hoy tenemos 66% de ocupación mientras que otras provincias tienen más y lo lamentamos”.

Destacó el “esfuerzo” de los gobiernos nacional, provincial y locales, así como el de “los y las bonaerenses, quienes con su solidaridad lograron que el virus no se propagara tanto mientras nosotros pudimos expandir el sistema sanitario”.

Recordó que cuando asumió había 883 camas públicas de terapia intensiva y en la actualidad son 1.306 las que están ocupadas, de las cuales 807 son por Covid-19, por lo que añadió que de no haber agregado camas, monitores, respiradores y personal sanitario se hubiese llegad a la situación de “imposibilidad de atención que se vio en otros países”.

“Si no saturamos el sistema es porque Alberto (Fernández) puso el aislamiento y nos dedicamos a ampliar el sistema de salud”, agregó Kicillof y planteó que “es un error abrir prematuramente porque se contagia la gente y no se puede parar la circulación del virus”.

“No podemos acompañar nuevas aperturas y perder lo que logramos en estos 5 meses: salvar vidas, que nadie se quede sin atención, cuidado ni ambulancias”, subrayó.

“¿Cómo les voy a explicar a los médicos que mientras no dan abasto nosotros seguimos abriendo actividades? Hacer aperturas precoces puede traer más daño que soluciones”, se preguntó.

Más tarde, remarcó que no sólo le importa evitar el colapso del sistema sanitario sino que pretende “que se contagie y muera la menor cantidad de gente posible” dado que “el virus todavía nos está ganando”.

“No tenemos vacuna ni remedio y eso genera impotencia e incertidumbre. La única forma de cuidarse es tomar distancia, usar barbijos y lavarse las manos”, recordó el gobernador y reconoció que si bien la coyuntura “provoca angustia” no se trata de una “pérdida de libertad sino de ganancia de cuidado y de salud”.

“Es un momento crucial y seguir cuidándonos es el mal menor. Si al virus le das ventaja, se escapa, contagia y a veces mata”, concluyó.

Por su parte Zabaleta destacó que “hay un sistema de salud muy sólido, el plan Detectar fue maravilloso y se agradece porque nos permitió adelantarnos, cuidar y salvar vidas”; mientras que Insaurralde aseguró que “se está haciendo historia en materia sanitaria en Lomas de Zamora y en la provincia de Buenos Aires”.