Calcaterra: “Estoy evaluando la prefactibilidad de desarrollar un parque solar en el Valle de Uco”

El empresario desarrollador Angelo Calcaterra se prestó a una entrevista en la que habló de sus inicios, sus proyectos, y su familia.

-¿Cómo empezó su padre a trabajar en el sector agroindustrial?
-Mi abuelo paterno, que se llamaba Angelo, era originario de San Fili, una comuna de la región de Calabria en la provincia de Cosenza, en el sur de Italia y tenía fama por la calidad del aceite de oliva que producía. Junto a él mi padre, de niño, dio sus primeros pasos vinculados a explotar la tierra y así se fue transmitiendo, más bien como una manera conectar con lo auténtico y original más que como un modo de ganarse la vida.
Así una vez instalado en Argentina, y con su actividad en la construcción consolidada, Antonio, mi padre compró un campo en la provincia de Mendoza que luego fue vendido y, después de eso, muchos años después, decidimos con mi hermano reinvertir en esa provincia y seguir aquellas experiencias iniciales.

-¿Y usted?
-En la década de los 90 participé junto con a mi padre de la compra de Alimentos Modernos S.A. Con el paso del tiempo se incorporó un accionista multinacional de origen holandés, Farm Frites, dedicada a la fabricación de papas congeladas. En esta etapa fui Director Ejecutivo de la firma y participé de la consolidación del negocio de congelados en la República Argentina. El proyecto incluía la operación de una planta de 10.000 metros cuadrados en Munro, en la provincia de Buenos Aires, para la producción de papas prefritadas, y su posterior comercialización. Yo comencé en el sector agroindustrial con mi padre en forma simultánea a mis primeros pasos como arquitecto. Si bien mi mayor pasión está asociada al diseño y a la arquitectura, el mundo de los negocios, en definitiva, está atravesado por una columna vertebral que es común a todas las actividades. En esa línea, creo que una de las cosas que me resultan más desafiantes es darles vida a los proyectos, cualquiera sea el sector, desde cero, y cuando ya tienen forma y caminan por sí solos, me gusta dejarlos volar. Así fui entrando y saliendo en varias oportunidades en actividades, negocios variados y diversos.

-¿Qué es Cool Mind?
-Cool Mind es una sociedad anónima que se creó en marzo de 2009, para participar en el segmento almacenamiento de alimentos en frío, junto con la firma Alimentos Modernos. Luego de la consolidación del proyecto, se vendió a Simplot S.A. y este proyecto fue el primero que tuvo esta firma americana antes de confirmar su interés de inversión a gran escala en el país.

-¿Cómo y cuándo nace?
-Nace como una necesidad de integración vertical del negocio de venta de congelados, como una posibilidad de aumentar la producción en fábrica, teniendo al alcance un sistema sofisticado de almacenamiento en frío que, con tecnología de vanguardia, permitió la optimización de la distribución de la mercadería, considerando el orden de ingreso de cada producto y sus vencimientos.

-¿Cuál fue su participación en la firma? ¿Socios?
-Fui parte en esta firma con distintos niveles de participación accionaria, hasta que alcanzó su maduración como proyecto y se vendió en el año 2016, a un grupo inversor americano que está apostando por Argentina como epicentro de producción y distribución de alimentos congelados para Latinoamérica.

-¿Y en la actualidad?
-Actualmente, me dedico a trabajar en el proyecto San Tonino S.A., que es una sociedad radicada en CABA, en un campo en la localidad de San Carlos, departamento de Pareditas, provincia de Mendoza. El terreno no tenía luz eléctrica ni contaba con agua para riego. El suelo es mucho más generoso de lo que pensamos en un primer momento, igualmente. Hay agua y hay cauce. Tres partes forman parte de San Tonino S.A.: la primera es la producción industrial de la papa en diversas variedades; la segunda el engorde intensivo de ganado bovino, que fue un complemento importante para la primera actividad, y tiene como destinos de venta la exportación (pesados) y el consumo interno (livianos); se trata, sobre todo, de razas británicas/europeas. Una tercera pata de este proyecto de puesta en valor del Valle de Uco es el Parque Solar El Relincho, en vías de evaluación de la prefactibilidad de desarrollarlo. El entusiasmo, en lo que al proyecto íntegro se refiere, proviene de la posibilidad de, siendo competitivos, crear fuentes de trabajo, revalorizar el terreno y reducir el consumo de energía por combustibles fósiles. Estamos en un momento en el que se apuesta a la sustentabilidad y el sostenimiento de esa alternativa, así como a la posibilidad de crecer en este sentido. Esto implica prestar atención a una necesidad que se está planteando globalmente.

-Cuéntenos acerca de su vida personal.
-Nací y me crié en la provincia de Buenos Aires, Argentina. A los 8 años me trasladé a la Ciudad de Buenos Aires, donde asistí al Colegio Argentino Modelo. Soy el segundo hijo de cuatro hermanos. Mis padres, Maria Pia y Antonio Calcaterra, eran inmigrantes que se establecieron en Argentina después de salir de Italia. En 1986 me recibí de arquitecto egresado de la Universidad de Belgrano (UB). El 29 de agosto de 1986 me casé con María Boneo, escultora y nacida en una familia yugoslava. Tuvimos dos hijas, y un hijo. Conocí a mi pareja actual, luego de divorciarme, ella es una emprendedora de moda.