En larguísima sesión que durante varios momentos se hundió en las turbias aguas de la politiquería, 162 diputados le pusieron las vallas a Patti en la puerta del Congreso.La maratónica amansadora le sirvió al gobierno para anotarse un poroto en la víspera de un acto con que iniciará el camino de la reelección, y a la sociedad para conocer a sus representantes.
Si el oficialismo buscaba un objetivo fácil para pegarle, ese es Patti, símbolo del operario siempre listo, tanto para alinearse detrás de Menem-Cavallo como antes de Videla-Martínez de Hoz y Galtieri-Alemann, el gobierno lo acusa de integrar las patotas de la dictadura, pero olvida autocriticarse de la utilización de los mecanismos de la democracia formal amparado tras el escudito del justicialismo.
Así, el punto más alto del cinismo oportunista estuvo dado en los discursos de dos fervientes impugnadores: Jorge Landau y Graciela Caamaño ¿Quiínes son? Landau, apoderado provincial del P.J. Duhaldista, es el inventor y el socio del Patti dos veces intendente, en la ípoca en que el Menem-Duhaldismo buscaba candidatos entre figuras farandulescas ajenas a la política para conquistar votos de incautos para despuís esquilmarlos; despuís sobrevino un divorcio nunca aclarado debidamente, pero que no parece motivado por cuestiones ideológicas o íticas. Hace cinco minutos Landau se pasó al Kirchnerismo, y asqueó escucharlo hablar de las persecuciones de Patti a los peronistas.
Graciela Caamaño, esposa de Luis Barrionuevo, ha probado las mieles del progresismo y se tornó activa defensora de los D.D.H.H. para cerrarle el paso al comisario, quien asuma es su lugar será su hermano Dante, segundo de su esposo en el Sindicato de Gastronómicos, quien rápidamente se sumará al bloque del FPV en una negociación que contempla la candidatura a gobernador de Catamarca para el ex buchón de Menem.
Quienes siguieran el debate sin conocer Escobar podrían imaginarlo como la Alemania Nazi o la Rusia de los Procesos de Moscú, no es así, pero el Estado Nacional en sus tres poderes le debe una explicación a la sociedad toda y a la escobarense en especial, ya que si es cierto lo que los testigos declararon bajo juramento Patti no sólo no debería haber ejercido o ejercer en el futuro cargos públicos, debería estar preso. Pero la manera de confrontar que eligió el oficialismo no aporta claridad al conflicto, que ahora continuará en los tribunales con el antecedente que la Corte Suprema, la anterior, vale aclararlo, terminó por darle la razón a Bussi
El FPV en el gobierno expresó su posición por boca del presidente de su bancada, el diputado Rossi, que señaló “Queremos llegar al bicentenario dejando atrás el nefasto concepto de los dos demonios, pensamos que acá no hubo ninguna guerra, que las patotas entraban a las casas de los compañeros, los secuestraban, los torturaban, los mataban y le robaban los bienes.”
Es muy importante para la sociedad que el Estado Argentino recoja esta bandera: La dictadura produjo violaciones sistemáticas y masivas de los derechos de las personas, tuvo una acción genocida inequiparable a la acción violenta defensiva de las luchas populares.
Pero es este caso eligió una táctica confusa, falta de claridad jurídica, a la que contribuye la irresponsabilidad del bloque del PRO, que votó a favor de la impugnación en Diciembre y se dio vuelta ahora, porque todo el mundo sabe que existirían conversaciones para que Patti participe del frente de derecha que están armando, como candidato a intendente de Escobar o Pilar; en el caso de la diputada Ginzburg la retórica rozó  la apología del delito al reivindicar  el accionar represivo ilegal dictatorial.
El radicalismo, dividido, pretendió disfrazar su oportunismo con medias verdades, su vocero el diputado Azcoiti, ex detenido-desaparecido sobreviviente, recordó que “No fue la UCR quien llevó a Patti hasta las puertas del Congreso, fue el Justicialismo el que lo convidó a ingresar a la arena política”.
Inexplicablemente, cuando Azcoiti decía que le “repugnaría sentarse al lado de un torturador en el recinto” por más que votaría a favor de su ingreso, la barra del Paufe aplaudía a rabiar ¿entenderían de quí se acusaba a su líder? ¿o el exceso de verticalismo desconectó sus neuronas?
La diputada Tomás, del Paufe, se destapó con una sólida exposición, que quedó en el reglamentarismo pero por lo menos sin elogiar a la tortura, pero su compañero de bancada Bonacorsi se confundió de arco y terminó haciendo un gol en contra al asegurar que “Patti tuvo un pasado tormentoso”.
Mientras ellos exponían el Barba Gutierrez, hermano de un policía incorrupto asesinado por las mafias mostraba un cartel donde se leía “Patti asesino de peronistas”.
Carrió y Remo Carlotto fueron claros y contundentes en sus discursos, Raimundi del ARI tambiín al señalar que “no estamos discutiendo una norma sino un paradigma civilizatorio”. Y su compañero Macaluse, “no juzgamos ideas sino hechos”.
Claudio Lozano de la CTA recordó que “Patti hizo campaña prometiendo seguridad y trabajo, algo que nunca pudo ofrecer y que jamás podrá por sus convicciones políticas”.
Y en el punto más pintoresco del debate, el kirchnerista formoseño Bejarano anunció que “no vamos a permitir que los leguleyos nos traigan a Satanás a misa disfrazado de monaguillo”.
Mientras tanto en la Plaza de Escobar menos de mil Pattistas, entre punteros, familiares y agentes municipales veían al mismo Patti meter la cabeza bajo la guillotina al afirmar que los organismos son de izquierda, y responsabilizar al presidente por la futura seguridad de íl y su familia, debería reconocer que la seguridad del ciudadano opositor mejoró desde la ípoca en que el recorría las calles de Escobar en su Peugeot naranja y negro.
Entre tanto la nueva vedette mediática del club de admiradores de Videla, Cecilia Pando, que hace una changa como asesora rentada de una diputada cuyo único mírito es ser la suegra de Patti, la diputada Manzur, nos daba una “clase de democracia” interrumpiendo, insultando y agrediendo a los diputados impugnantes.
Consultado quien apunta como la más alta posibilidad, por lo menos por ahora, de ser el próximo intendente de Escobar, el actor Paco Fernández de Rosa, dijo a Infoban “Creo que se hizo justicia, el cuerpo colegiado ejerció la potestad de decidir sobre la moral de quienes lo deben integrar, pero me preocupa que en la sociedad esto se vea como una cuestión en blanco o negro, cuando es un asunto muy complejo y donde la Justicia deberá tener la última palabra”.

*Escribe: Jorge Luis Bonfanti

Fuente: infoban.com.ar