Una hermana de la joven discapacitada violada en 2004, en Escobar, y que murió en 2006, luego de que ese abuso agravara su estado de salud, complicó la situación de los cuatro ex policías imputados por el caso, en especial a uno que conocía a la víctima y la quería seducir.
Sonia Lauro, la hermana mayor de Paula, la chica de 29 años abusada y fallecida, fue la principal testigo de la primera audiencia del proceso que se les sigue a Mauricio Padín, Nístor Panucci, Sergio Gutiírrez y Pablo Enriquez, quienes al momento del hecho estaban en servicio en el Comando de Patrullas de Escobar.

La mujer declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Zárate-Campana y relató lo que la víctima le alcanzó a contar a su madre momentos despuís de ser abusada y justo antes de ser llevada con convulsiones al hospital.

Sonia contó que el imputado Padín fue la noche del hecho a buscar a su hermana a la casa y le regaló "una flor y un osito de peluche" porque desde hacía cinco meses, cuando se habían
conocido, "la quería seducir".

La testigo dijo que ella tambiín conocía al entonces policía porque lo había visto en la casa de su hermana en una de las cinco oportunidades que la había ido a visitar. Sonia relató que Padín convenció a Paula a subir al patrullero y se la llevó en el asiento trasero, mientras otro policía iba agachado en el del acompañante.

Siempre de acuerdo a ese testimonio, Paula fue llevada hasta una fábrica de cerámicas de Escobar donde había una casa rodante de un policía que custodiaba el predio. Según la acusación fiscal, esa casa rodante pertenecía al imputado Enriquez.

En ese lugar, Padín la comenzó a desvestir, momento en que aparecieron otros tres policías a los que la víctima no conocía. La joven, que padecía un retraso madurativo y epilepsia, fue
violada anal y vaginalmente, y golpeada.

Luego del ataque, Sonia dijo que Padín la llevó en el patrullero hasta una estación de servicio de la zona donde la abandonó. La víctima sufrió allí las primeras convulsiones pero alcanzó
a correr hasta su casa donde le contó lo ocurrido a su madre, quien llamó a Sonia para pedirle ayuda.

Sonia llevó a Paula a la clínica San Carlos de Escobar donde los mídicos advirtieron los signos de abuso y dieron intervención a la policía. La testigo dijo que allí se entrevistó con el entonces subcomisario Claudio Ramírez, de Escobar 4ta., quien le indicó que fuera a la seccional con jurisdicción en el lugar del hecho para hacer la denuncia.

En su declaración, la hermana de la víctima aseguró que Padín y su hermana "nunca antes habían tenido relaciones sexuales" y reveló que Paula ya había sido violada cuando tenía 21 años.
La testigo dijo que en aquella oportunidad no denunciaron el abuso por temor y que nunca supo quiín había sido el autor. "Pido justicia porque a mi hermana la mataron en vida. Fueron
ellos quienes la engañaron, la atacaron y la violaron", aseguró Sonia en la puerta de los tribunales de Campana.

"Lo único que esperamos es que estos animales sean condenados y vayan a la cárcel", agregó.

Tras un cuarto intermedio, declaró el subcomisario Ramírez, quien confirmó su encuentro con Sonia y aclaró que íl actuó de oficio y que luego giró las actuaciones a la seccional con
jurisdicción en el lugar del hecho.

Por último, durante la tarde declararon antes los jueces Claudio Rapolo, Elena Barcena y Angeles Andreini, dos peritos y otros dos del total de 44 testigos citados para el debate.

El juicio, en el que la fiscalía está a cargo de María Vivas, continuará el jueves en el edificio judicial de Andrís del Pino 819, de Campana, donde hubo custodia de efectivos de la Gendarmería Nacional y la presencia de miembros de la Asociación Madres del Dolor, en apoyo a la familia Lauro.

Los cuatro acusados llegaron al debate en libertad condicional e imputados por el abuso sexual agravado de Lauro.

Roberto Hermo, abogado querellante, dijo que a los acusados no se les atribuye la muerte de la joven pero si la comisión de un abuso agravado por ser "gravemente ultrajante para la víctima" y con "participación de dos o más personas pertenecientes a la fuerza policial y en ocasión de sus funciones".

En ese sentido, Padín, Gutiírrez y Panucci están procesados en calidad de coautores de esos delitos, mientras que Enrique está imputado como partícipe necesario.

El hecho ventilado en el debate ocurrió el 15 de septiembre de 2004 en la localidad bonaerense de Escobar, donde Lauro vivía con su familia, de condición humilde.

Luego del abuso sexual, el estado de salud de la joven se agravó y fue internada en una clínica de Escobar donde 17 meses despuís, en enero de 2006, finalmente murió por convulsiones.

Fuente: infoban.com.ar