Popular, carismática, con miles de seguidores, con un libro publicado y disputada por los medios, la Flogger mas importante de la Argentina puede hacer carrera política.
No es que uno quiera dar ideas a los políticos de cómo obtener mejores resultados en las próximas elecciones, sino que es la justicia electoral de este país la que permite asegurar, sin temor a equivocarse que Cumbio llevaría miles de votos a cualquier urna, con la sóla presencia de su nombre al frente de una lista.
No es que no tenga en cuenta al momento de escribir estas líneas, que Cumbio no cumple con los requisitos para ser Diputada de la Nación, es que la justicia entiende que “no hay ley que le impida ser candidata”, ya que los requisitos son sólo para asumir.
En ese orden, entonces, Cumbio puede ser candidata testimonial, llevar mucha agua al molino de la lista que se anime, y al igual que cualquier candidato testimonial, no asumir la banca, o quizá intentarlo, y ser rechazada o proscripta por los demás Diputados, que no la dejarían asumir, por un “mero tecnicismo” burocrático surgido de la mente perversa de algún constituyente gorila y retrógado.
El mero hecho de que la rechacen la convertiría en objeto de culto, en una mártir de la política vernácula, y seguramente le subiría el precio de sus acciones y la venta de sus libros.
Sus fotos y su página elevarían las visitas exponencialmente y así se produciría un efecto multiplicador de su fama. Negocio para todos.
Esta claro entonces que Cumbio no alcanza la edad necesaria para poder ser Diputada de la Nación, pero “no hay impedimento alguno para que sea candidata”, incluso por otro distrito que no sea el de su domicilio. Con tal que haya ido de vacaciones o a dar una conferencia sobre Fotoblog a una ciudad, ya “es de público su residencia” en el lugar.
Pero Cumbio no es la única que se puede presentar a ser candidata e integrar alguna lista, cualquiera puede hacerlo, sin límite de edad, requicito de domicilio o residencia, idoneidad o capacidad, total, todo ello sólo será óbice para convertir su deseo en realidad hasta el momento en el que deba asumir y le rechacen el pliego, en otro acto de intolerancia gorila y manipuladora del “veredicto inapelable de la voluntad popular”.

*Sergio Astorga Bracht

Fuente: infoban.com.ar