De una curiosa analogía entre un cuento absolutamente literario y la realidad de la política escobarense. Y de cómo los finales pueden parecerse, ya sea en la ficción como en la realidad.El gran escritor uruguayo Mario Benedetti escribió hace mucho tiempo un cuento que narró, muy bien, los tiempos finales de algunas experiencias, pueden ser políticas,  las de cualquier director tícnico de fútbol, o tantas otras, recurriendo a un argumento absolutamente literario; aunque pueda ser usado como panfleto, tambiín  se puede utilizarlo como oráculo.
En un pueblo de un país parecido al nuestro y al del escritor, existía un intendente,  policía, arbitrario, dictador y esas cosas que conocemos tan bien; entre sus principales opositores, vaya a saberse las causas, que no aparecen en el relato, es el astrólogo que escribe el horóscopo en la prensa local. En determinado momento comienza una escalada dialíctica donde el adivino avisa que los astros se alinean progresivamente contra el destino electoral y personal del tiranuelo.
Cada día en la columna zodiacal, propios y extraños pueden acceder al movimiento celeste que determina inexorablemente el futuro político del intendente, del conjunto del pueblo, y de quienes dependen de íl, funcionarios, alcahuetes, personajes por todos conocidos.
Un buen día la escalada llega a su cúspide y en el periódico se puede leer que ha llegado el día en que los planetas, al fin, han sellado la suerte del poderoso, que entonces, con la tinta aún fresca, se dirige a la redacción pistola en mano, a poner fin a las predicciones, sin darse cuenta cuando apunta, que el astrólogo lo apunta tambiín por abajo del escritorio, y al apretar el gatillo en defensa propia y  pegarle en el centro del corazón, le dice: "Los astros nunca mienten, comisario"
Sin hacer hincapií en destinos finales individuales, bien puede Benedetti estar describiendo los tiempos actuales del Pattismo escobarense: Tiene a casi todos los planetas alineados en su contra, el gobierno nacional se la tiene jurada, el provincial lo ignora, sus aliados históricos, por su debilidad, no pueden socorrerlo y hasta lo abandonan, y ahora sus propios amigos internos comienzan el largo camino del escape.
Hay inquietud en el palacio, y algunos funcionarios que estaban recostados cómodamente sobre algunos privilegios, comienzan a temer que su pertenencia a un futuro partido perdedor puede dañar seriamente sus carreras. No es fácil tomar la decisión ya mismo, se medita, se espera que los astros den su veredicto en forma inapelable, por ahora son sólo fuertes indicios, pero la naturaleza y la política acostumbran a sorprender a las mentes estáticas, y siempre hay esperanzas o temores que demoran las decisiones cruciales.
Los rumores recorren los pasillos y sucuchos que hacen las veces de oficinas municipales, todavía los cuerpos celestes no han dictaminado nada que estí claro para los empleados de base, los punteros del final de la lista; la percepción ha comenzado, como siempre, por las jerarquías medias, las que deben decidir entre la lealtad suicida o la huida cobarde pero salvadora.
Urano, Neptuno, Venus, Marte y los otros ¿ seguirán rumbo al alineamiento que determinará finales inexorables? ¿o algún cataclismo hoy imprevisible en las grandes alturas vendrá a socorrer al condenado astral? No se pierda la columna de los doce signos.

*Escribe: Jorge Bonfanti

Fuente: infoban.com.ar