Lo conocían como “el sátiro de la bicicleta” y lo condenaron a 45 años de cárcel por la violación de al menos 22 mujeres, en lo que constituye para ese delito la pena más alta impuesta por un tribunal argentino.
Fuentes judiciales informaron que la durísima pena fue aplicada a Hugo Gerardo Vallejos Martínez (31) por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro al hallarlo responsable de abuso sexual agravado por acceso carnal, en concurso real con robo simple.
Hasta ahora, la mayor condena impuesta a un violador había sido de 38 años, ya que a partir de la vigencia de la llamada “Ley Blumberg” se pueden dictar penas de hasta 50 años, al sumar condenas por cada uno de los hechos cometidos por el autor.
“Estoy muy satisfecha con la condena, no puedo creer que los jueces hayan dado esa pena tan alta”, dijo a Tílam Gimena (25), una de las víctimas de Vallejos que se atrevió a declarar en el debate y hoy asistió junto a otras chicas a escuchar el veredicto.
El imputado y su abogado pidieron no estar presente al momento de la lectura del fallo, lo cual fue aceptado por el TOC 1, pero considerado un “privilegio” por las jóvenes violadas.
Los ataques de Vallejos se produjeron entre 2003 y 2005 y -de acuerdo con las denuncias- las víctimas suman 26, aunque para el juicio se logró localizar a 22 para que declararan y relataran sus experiencias.
Según se determinó en el debate, llevado adelante por los jueces María Elena Márquez, Juan Carlos Tarsia y Federico Ecke, cuando se decidía a cometer las violaciones, Vallejos siempre iba con una bicicleta y llevaba un gorro en la cabeza, pero nunca adoptaba ninguna precaución para que no le vieran el rostro.
Cuando encontraba a alguna joven que le gustaba, el sujeto simulaba un robo y decía que tenía un arma calzada en la cintura o guardada en la campera, pero la mayoría de las víctimas no la alcanzaron a ver.
Las declaraciones de las chicas atacadas coincidieron en que Vallejos por lo general actuaba a principios de mes, entre las 7 y las 8 de la mañana, y que siempre les decía que lo abrazaran y actuaran como si ellas fueran su novia.
Despuís, con una mano llevaba la bicicleta, con la otra apretaba fuerte a la supuesta pareja para que no escapara y las conducía a sitios descampados o casas abandonadas, donde las sometía sexualmente.
Pero el violador serial pudo ser detenido despuís de casi una treintena de ataques, porque luego de uno de ellos -el 14 de febrero de 2005- le robó el telífono celular a una de las chicas y luego realizó una llamada que pudo ser rastreada por la Policía.
Vallejos fue detenido en su domicilio de la localidad bonaerense de Boulogne, en el partido de San Isidro, y a partir de allí comenzó a ser reconocido en rueda de presos por la mayoría de las víctimas.
El imputado fue apresado por una investigación dirigida por la fiscal Bibiana Santella, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Martínez y por tareas de inteligencia realizadas por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro.
La fiscal pidió las listas de llamadas entrantes y salientes del telífono robado a la víctima y así descubrió que ese mismo día, luego de la violación, desde el celular se realizaron dos llamadas.
Uno de los números marcados era un celular y el otro una remisería de Boulogne, donde concurrió la Policía para averiguar el motivo de la llamada y así los detectives descubrieron que desde el telífono robado a la víctima se había pedido un remís.
El viaje terminó en un domicilio de Boulogne, donde se montó una discreta vigilancia hasta que el 2 de mayo de 2005 salió un hombre en bicicleta y con un gorro de lana que fue seguido y filmado por la policía.
De esa filmación se extrajeron fotografías que fueron exhibidas a las víctimas de los abusos, quienes lo reconocieron como su violador, y luego se allanó la casa, donde había dos bicicletas y tres gorros.

Fuente: infoban.com.ar