En el hotel de Luz y Fuerza sesionaron casi 600 delegados de la flamante Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista.
En la ciudad que lo vio nacer el líder cegetista formalizó la constitución de su corriente política, con la que piensa intervenir activamente en la interna justicialista que viene. Según el dirigente camionero, dicha interna enfrentará a los sectores que pretenden un país de matriz económica diferenciada, con fuerte presencia industrial a partir de las Pymes, y los que pretenden un regreso al modelo agroexportador, productor de bienes primarios, fundamentalmente la soja.
En las comisiones que funcionaron para armar el documento final se defendieron los que consideran jalones, la negociación para la quita de deuda externa, la estatización de las jubilaciones y las empresas del estado, el retorno de las paritarias, para culminar con la Ley de servicios de comunicación audiovisual, que el lugarteniente de Moyano, el judicial Julio Piumato defendió en la ronda de iscursos en la Cámara, el día en que se votó la ley en Diputados.
A estos hechos este sector de la clase trabajadora organizada considera que no se hubieran podido ser implementados si no hubieran existido la resistencia Peronista, los programas de La Falda y Huerta Grande, el Acta de Compromiso del Frejuli del 73 y las luchas del MTA durante el menemismo.
Sin que lo hayan explicitado tajantemente, la idea de los dirigentes de la central obrera es constituir una reedición de las 62 Organizaciones que comandaba el histórico metalúrgico Lorenzo Miguel, que lograba el 25% de los cargos para políticos provenientes del movimiento obrero, para participar dentro del esquema del kirchnerismo o el post-kirchnerismo, con el fin de frenar la posibilidad de que los candidatos del partido mayoritario del país caiga en manos de defensores del modelo neoliberal.
Fuente: infoban.com.ar



























