Pablo Pereyra conoce casi de memoria cada objeto que atesora el Museo Naval de la Nación (MUNN); sabe la historia de cada uno porque ellos forman parte de la suya, en lo profesional y personal.

“A los 6 años de edad, mi mamá me traía al museo porque vivíamos muy cerca, y me dejaba pasar la tarde. Me quedaba horas recorriendo las salas, mirando los cuadros y los modelos a escala. Así empezó la relación que tengo con este lugar”, rememora Pablo Pereyra, mientras repasa con la vista algunos objetos en exposición.

Pablo reconoce que también los barcos son parte de su ADN. “Mi abuelo paterno era baqueano de los ríos Paraná y Uruguay. No lo conocí, pero me llamo igual que él y tenía una actividad que al día de hoy me fascina. De hecho, finalizado el Servicio Militar Obligatorio –que casualmente cumplí en este museo— rendí para entrar a la Escuela Nacional de Náutica. No aprobé; mi destino era otro”, sonríe.

Otra pista del destino vino de la mano de su padre, quien cuando salía de trabajar le compraba unas cajitas de fósforos con pinturas de temática náutica del reconocido artista Emilio Biggeri. “Yo era niño y no sabía quién era aquel pintor, hasta que vine al museo y vi los originales. Me asombró comprobar que eran los mismos de mis cajitas de fósforos”, relató.

Fue precisamente en las salas del MUNN donde Pablo Pereyra decidió su profesión: quería ser museólogo y de ese museo, no de otro. Con esa meta, en 1981 comenzó a estudiar la Licenciatura en la Universidad del Museo Social Argentino en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Al cabo de 5 años obtuvo el título, aunque su anhelo de pertenecer al MUNN tardaría en concretarse.

Comenzó a trabajar primero, en el Museo de la Reconquista ubicado también en Tigre, hasta que el azar del destino intervino de nuevo: un conocido del entonces director del MUNN le comentó a éste que un joven museólogo se sentía fuertemente ligado al museo, y que viera la posibilidad de entrevistarlo. Pablo desplegó sus conocimientos y su amor por el MUNN y logró el anhelado puesto.

“Para mí, el museo es mi casa. Siempre estoy pensando en hacer algo nuevo, en renovar las salas, por ejemplo. En época de pandemia, con el modelista Andrés Cielinski, quien también vive cerca de aquí, pedimos permiso para seguir viniendo y hacer modificaciones, y nos autorizaron”, contó Pablo. Luego de la reapertura, la devolución de los visitantes frecuentes fue sumamente satisfactoria.

Sobre cómo transcurre su día de trabajo, Pablo no duda en afirmar que cada jornada es diferente. Puede hacer el montaje de piezas en alguna de las salas o inventariar, como está haciendo en este momento, piezas donadas durante la pandemia.

También responde ante solicitudes de instituciones externas, que piden piezas a préstamo, y a sus invitaciones; la próxima será en octubre, cuando asistirán al Salón Náutico Argentino organizado por la Cámara Argentina de Constructores de Embarcaciones Livianas en San Fernando. Además, debe darles seguimiento a piezas consignadas en otros destinos de la Armada Argentina, así como en el Museo de Malvinas y en el del Inmigrante; debe controlar cómo las conservan y renovar las consignaciones.

En el MUNN –cuyo actual director es el Capitán de Corbeta Roberto Tramandoni- Pablo es el único museólogo y trabaja en coordinación con muchas personas: el equipo de conservación y restauración, el modelista naval, las encargadas de la biblioteca y la responsable de las redes sociales. Completan el staff del museo, personal administrativo, de servicios y mantenimiento, y los equipos de guías y didáctica.

Museólogo tigrense

La iniciativa de instituir el Día del Museólogo surgió en La Plata y Buenos Aires, únicas ciudades que contaban con Institutos de Enseñanza Museológica desde 1923, y se estableció que fuera el 15 de septiembre, fecha en la que se realizó la Primera Reunión Nacional de Museología en 1960.

Pablo Pereyra, además de sus años de museólogo en el MUNN, es también el director de Patrimonio y Museos del Municipio de Tigre. Tiene a su cargo la Casa Museo Sarmiento, el Museo Haroldo Conti, una Casa Museo del pintor Xul Solar y el Museo de la Reconquista.

“El radio de acción a mis 63 años de vida no sobrepasa las 10 cuadras a la redonda. Soy un tigrense nato”, subraya con orgullo, a lo que agregó que estudió en la Escuela Primaria N° 6 “Bartolomé Mitre” y el secundario en el Colegio Nacional “Marcos Sastre”.

Pablo tiene una hija, Romina, madre de su primer nieto, Vicente de 2 años, quien ya visitó el MUNN de la mano de su abuelo. “Tenemos que estar orgullosos de este museo, catalogado entre los 10 mejores museos marítimos del mundo. No tenemos nada que envidiarle en colecciones, a museos de otros países como el de Greenwich”, destacó.

“Por eso, es tan importante que las jóvenes generaciones de marinos conozcan el museo donde está la esencia de su profesión; y que lo conozca toda la comunidad, porque el pasado es parte de uno mismo”, concluyó su mensaje con pasión.

El MUNN y los museos de la Armada

El Museo Naval de la Nación se fundó en 1892, y funciona desde 1948 en los Talleres Nacionales de Marina de Tigre, edificio construido en 1880. Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 4 de septiembre de 1979 y posee 6 salas y un parque de artillería y aviación naval.

Se destacan entre sus piezas los restos de la fragata “25 de Mayo”, que comandó el Almirante Guillermo Brown; el velero “Lehg II”, con el que Vito Dumas dio la vuelta al mundo; y un sector destacado, al Conflicto del Atlántico Sur.

Cuenta con pinturas de temática náutica; dioramas y maquetas; esculturas de bustos y estatuas. Uniformes navales, instrumentos de navegación, material arqueológico, biológico y etnográfico. Hasta se encuentra el primer mascarón de proa del primer buque escuela de la Armada, la fragata ARA “Presidente Sarmiento”.

La Armada Argentina cuenta con dos buques museos, la mencionada fragata y la corbeta ARA "Uruguay", ambos amarrados en Puerto Madero (CABA); y el Museo Naval Tomás Espora también está ubicado la ciudad, en Parque Patricios. En la Escuela Naval Militar funciona el Museo “Contralmirante Rafael E. Chalier”, que reúne objetos de héroes navales como testimonio para los jóvenes cadetes.

En la Base Naval Mar del Plata se puede visitar el Museo de la Fuerza de Submarinos y al sur de la provincia de Buenos Aires, varios museos más: el Museo de la Aviación Naval, el Museo Naval Puerto Belgrano y el Museo de la Infantería de Marina.

Ubicado en Río Gallegos (Santa Cruz) se encuentra el Museo Marítimo y Naval de la Patagonia Austral, aunque el más austral de todos está en la Antártida, se trata del Museo Casa Moneta.

El dato curioso es que durante 6 Campañas Antárticas de Verano, entre 2001 y 2006, fue el propio Pablo Pereyra quien participó del armado de este admirable museo con más de 500 objetos que los primeros antárticos utilizaron para sobrevivir en aquella tierra inhóspita.