Se trata de la Casa Cobo – Anchorena, que ayer comenzó a ser demolida, y si bien los trabajos que no estaban autorizados fueron frenados, los vecinos siguen en alerta y se reunirán para determinar acciones.
Desde hace meses, los vecinos de la zona se han movilizado con el fin de proteger el patrimonio histórico que encierra el edificio en el cual, entre otros, funcionara la sede del Club Tigre, y la demolición fue detenida por los propios vecinos, antes de que llegara la medida judicial.
Ya en manos privadas, la cadena Howard Johnson planeó allí la construcción de un hotel, y sin autorización comenzó este jueves la demolición de la casona, la cual fue concretada en forma parcial, y sin respetar la ordenanza municipal 227/79 vigente que establece que toda edificación de más de 50 años es considerada zona de preservación histórica y toda modificación que se realice debe contar con la aprobación del Departamento de Urbanismo de la Secretaria de Obras y Servicios Públicos, quien sólo la otorgará cuando se respeten las condiciones arquitectónicas tradicionales.
En un intento por evitar la desaparición de este edificio emblemático de la ciudad de Tigre, los vecinos presentaron una medida cautelar ante el Tribunal de Trabajo Nº3 de San Isidro, que se suma al Proyecto de Ley para declararla Monumento Histórico y Bien Incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia, que fue movilizado por la legisladora de la Coalición Cívica, Liliana Piani.
Los vecinos denuncian que “no se cumplen las mínimas normas, no existe el cartel de obra y no se conoce el número de expediente para su demolición”, por lo que infieren que se violaron las normas vigentes.
La historia de esta casa se puede comparar con otros edificios que guardan en sus paredes grandes pedazos de historia, y que sufren el deterioro de usos que no se se condicen con su legado. El principio del fin fue el remate del amplio predio, allá por el año 1989, y el posterior loteo “autorizado” con el levantamiento de la protección de bien histórico que ostentaba desde 1983, por parte de la administración municipal de aquel entonces.
El paso de los años hizo mella en la estructura de estilo italiano, y a pesar de estar en una ubicación privilegiada, frente a la estación Tigre, cruzando el río, no fue hasta que llegaron los ecos del resurgimiento inmobiliario que se volvió a hablar de la casona.
A travís de la franquicia Howard Johnson, y con la “máscara” de un proyecto que recrea otro edificio histórico, el incendiado Tigre Hotel, se producirá, de concretarse, un verdadero contrasentido: eliminar un sitio con raigambre para dibujar en hormigón otro que ya no está.
Los vericuetos tribunalicios hicieron que el recurso de amparo presentado recayera el miírcoles en la jueza Sara Nasif, del Tribunal del Trabajo 3 de San Isidro, que no consideró como urgente el pedido, por lo cual lo rechazó a la espera del requerimiento de la documentación sobre la autorización o no de la demolición por parte de la comuna.
Esa dilación quizá apuró los tiempos de los inversores, que este jueves mandaron la maquinaria que comenzó a golpear la Casa Cobo – Anchorena, ante la desesperación de los vecinos, que interpusieron sus cuerpos entre la máquina y la casona.
La jueza y sus colaboradores finalmente se presentaron para constatar in situ la carencia de autorización para la demolición.
Finalmente la jueza clausuró la obra, entre los reclamos por su accionar y el de los funcionarios municipales, que hoy participarán de una “juntada” convocada frente a la casona de Lavalle y San Martín Libertador.

Albamonte y “el respeto por la armonía”

A la falta de plazas hoteleras que canalicen el turismo en expansión del Tigre, se contrapuso este escándalo por una demolición voraz por parte del propietario del predio, Alberto Albamonte, quien se lo compró a una sociedad familiar que administraba esos 7.000 m2.
El propio Albamonte -el mismo que supo llevar adelante su actividad en la política centrista liberal – anunciaba en abril pasado la instalación del hotel cinco estrellas con una inversión de u$s15 millones, sosteniendo que “La regla de la cadena es respetar la armonía de sus emprendimientos con el paisaje y eso es lo que se hará con este hotel neoclásico”.
El presidente de Howard Johnson Argentina estimaba por aquel entonces que el emprendimiento tuviera su apertura para julio de este año, pero los plazos de fueron dilatando.
Albamonte prometía que en un año y medio de obras se levantarían 120 habitaciones, con un centro de convenciones, business center, restaurantes de categoría con terrazas sobre el río y un amplio spa.

Fuente: infoban.com.ar