Crónica de un viaje provechoso para conocer una realidad de la que no se habla.
El viaje hasta el corazón del Delta, una reserva de biosfera de importancia mundial, que por primera vez iba a ser visitado por un mandatario democrático, permitía ver la contradicción evidente entre la agenda de noticias de los grandes medios y la realidad que se aparecía ante los ojos.
Turismo: Una jornada luminosa y una gran cantidad de turistas recorriendo la zona caminando o embarcados; a pesar de ser lunes la mayoría de las oficinas de emprendimientos turísticos del puerto permanecían abiertas y con gente comparando posibilidades. Gente venida del interior y del exterior, pero notables por su cantidad.
El viaje hasta la Boca del Carabelas permite apreciar una buena cantidad de empresas turísticas, restaurantes, paradores, campings, recreos, todos en principio con muy buen aspecto, y para todos los gustos.
Astilleros: La navegación por el Luján hacia el norte, la ribera oeste y sus grandes astilleros, feos ante la vista del turista, pero vitales señales de pujanza económica, hace 10 años eran fantasmas abandonados. Enormes barcos y pequeñas embarcaciones en construcción o reparación, obreros soldando, andamios y diques secos, y el lejano ruido de las herramientas y las máquinas, el ruido del laburo.
Agroproducción: Apenas cruzando el Paraná de la Palmas, saliendo de la zona más turística, se empiezan a hacer fuertes las visiones de la producción agropecuaria, y se ven barcazas cargadas de troncos de álamo y sauce, pilas de maderas esperando ser cargadas en los albardones. Y la presencia cada vez menos curiosa para un viajero frecuente del delta, de vacas y ovejas.
Una vez arribados al lugar del acto, en la escuela N° 25, esperando la llegada de la presidenta, la charla con productores locales y tícnicos del INTA; al ser consultados sobre como les va, uno sintetiza con una frase el parecer de casi todos: “Hay un montón de cosas por hacer, pero ahora podemos encarar hacerlas, hace diez años el delta estaba en situación de abandono y la gente se iba, ahora todos los días viene gente pensando en radicarse, invertir, venir a trabajar”.
Llega la presidenta y se dirige hacia un pequeño grupo de periodistas y curiosos, se baja de la camioneta exclamando —¡Quí lindo es esto!¡Quí hermoso lugar que tienen acá!- para despuís comentar ante el pequeño círculo de asombrados espectadores: —Me gustan mucho los lugares con mucho agua y mucha vegetación, en El Calafate tenemos agua, pero este verde es increíble, me gusta mucho el Tigre- en un error que repetiría despuís en su discurso, quizás por la presencia constante de Sergio Massa, cerca de ella, y todos conocen el fanatismo del jefe de gabinete por su distrito.
CFK comentaría despuís que en la zona se va desarrollando rápidamente, aunque hay que reconocer que con muchos en contra, lo que se conoce como “silviforestación”, en un mismo campo se utiliza la altura para forestar con especies de crecimiento rápido, mientras las pasturas de niveles bajos se utilizan para pastoreo de ganado. La presidenta abogó por agregar valor a la producción de materias primas, instó a no correrse de la globalización, pero a utilizar su crisis financiera actual como motor de empuje para profundizar el proceso de reindustrialización. Poco antes Maurice Closs, gobernador de la provincia más boscosa, Misiones, había señalado que no podía ser que de Argentina salían tableros que volvían de Brasil en la forma de muebles.
El primer orador, Carlos Cheppi, el secretario de agricultura que se come los chirlos de la Mesa de Enlace, había manifestado tres datos importantes relacionados con la prórroga por diez años de la Ley Forestal. Esperan llegar a los dos millones de hectáreas de bosques cultivados durante este lapso. Esto generaría cien mil puestos de trabajo, cuarenta mil en los próximos dos años. Que en Octubre se realizará en la Argentina el XIII Congreso Forestal Mundial, y le ofreció el madrinazgo a la presidente.
Haciendo historia, destacó que la elección del delta como lugar de lanzamiento se debió a que es el lugar donde existieron los primeros bosques cultivados del país, y se olvidó de decir que bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.
El acto tuvo un despliegue importante, con productores llegados desde las distintas zonas isleñas, los gobernadores de Misiones, Formosa, Entre Ríos y Mendoza, los intendentes de Escobar, Tigre, Campana, Zárate y localidades entrerrianas, obviamente el anfitrión Osvaldo Amieiro, jefe comunal de San Fernando, y los ministros Randazzo y Massa.
Como anícdota, cuando CFK hablaba de agregar valor a la producción primaria, contó que Sergio Massa le había regalado un mueble de manufactura isleña para su cumpleaños, lo que despuís provocó que el jefe de gabinete debiera aceptar todo tipo de bromas.
Un discurso desarrollista y un clima distendido que demuestra escasa preocupación por el destino electoral y por la situación que venden los grandes medios.
Fuente: infoban.com.ar



























