En octubre de 2013 fue asesinado en su casa Gabriel Eiriz, luego de denunciar fiestas ilegales en el barrio La Lonja y recibir amenazas.
Gabriel Eiriz estacionó frente a su casa en la calle Carlos Calvo 1700, en el barrio Los Tilos. Cerca de la medianoche antes de cenar se dirigió a cerrar el acceso principal y cuando se acercó al portón un disparo certero dio en su cabeza. Testigos vieron como los agresores escapaban aquel 8 de octubre de 2013.

Gabriel planeaba instalarse en la casa con sus hijos y le preocupaba la inseguridad de la zona, pero principalmente las fiestas clandestinas que se realizaban en una quinta del barrio. Tras participar de reuniones vecinales en las que movilizó denuncias sobre la presunta complicidad policial y de las autoridades municipales de aquel entonces con los organizadores de las fiestas.

En los días previos a su muerte, Eiriz recibió amenazas y denunció por ellas a una agente de la Policía Federal, Mariela Fernanda Pírez Arguello, que fue imputada y es prima de la dueña de la quinta donde se hacían las fiestas ilegales que la víctima había denunciado

Por esta causa estaba previsto que se realizara la primera audiencia del juicio por “amenazas calificadas” el pasado martes 11 de febrero en el Juzgado Correccional Nº 5, pero ni el abogado defensor –por una presunta enfermedad- ni la imputada se presentaron, por lo cual se dispuso una nueva fecha para el próximo 19 de febrero. “Sigue el riesgo de la prescripción de la causa” alertaron los familiares.

Gabriel estaba detrás de las fiestas clandestinas en la zona, y su familia hoy está convencida que fue el “negocio grande” de prostitución y venta de estupefacientes que hay detrás el que selló su suerte. No sólo había denunciado a Pírez Arguello por amenazas, tambiín apuntaba a la dueña de la quinta Las Palmeras, Amelia Storani Domínguez, y a Ezequiel Salsamendi, quien por esos días alquilaba la propiedad.

“A nuestro hermano nadie lo cuidó, no le pusieron custodia ni se tomó ninguna medida de prevención, y lo que le anticiparon se terminó concretando. Él mismo había dicho que si aparecía tirado en una zanja había tres personas que eran responsables, pero pasados más de seis años la Justicia no hizo nada”, dijo a la agencia Tílam Gisel Eiriz, una de las hermanas de la víctima.

Si bien la agente de la policía Federal, que está apartada de su cargo, estuvo mencionada en la causa por el homicidio, nunca fue indagada y llega a juicio en el expediente por amenazas.

“Enfermo de mierda. Dejá de romperle las pelotas a mi prima porque vamos a ir a tu casa”; “Vas a terminar muy mal”; “No te olvides que sí dónde vivís y dónde trabajás” fueron algunos de los mensajes de la mujer policía para que Gabriel dejara de llamar a su prima, dueña de la quinta donde se realizaban las fiestas.

Fuente: infoban.com.ar