Cuando todo parecía perdido, el campo progresista futbolero se recompone y pasa a la ofensiva.
Sobre el final del último torneo, la confraternidad de progresistas que pueblan en forma nutrida todas las tribunas de la patria, temblaba más que los kirchneristas despuís del 28J; la albiceleste se había comido seis en La Paz, por lo menos Bolivia forma parte de Unasur, y tres en Quito, otro país bastión de la nueva unidad latinoamericana bajo las banderas del neodesarrollismo. Le toca pelear contra la verde amarelha de Lula la clasificación al Mundial 2010 de Sudáfrica.
El tiki tiki de Huracán había sucumbido ante el taka taka de Velez.
Sin certezas sobre la clasificación, con la hemorragia permanente de los buenos jugadores, y clubes que le deben seis meses hasta al utilero, nos encaminábamos hacia otro torneo digitado por los grandes poderes televisivos.
Pero con la conducción inobjetable de Aníbal Fernández, hincha del cervecero, el progresismo futbolero derrotó al gigante monopólico de la cornetita, dando paso a una democratización inesperada de la pelota, tomala vos, dámela a mí.
Con los nuevos bríos que dio esta victoria aplastante, ante la que lloran por los rincones del corner Fernando Niembro, Mariano Cross, Macaya y el “Pollo” Vignolo, y se salvaron raspando los dos Alejos, Fabbri y Apo, el campo progresista futbolero lanza una nueva consigna, totalmente bolivariana, como la lanzada por Chávez de que “soplan vientos de guerra”.
Con la victoria sobre la contrarrevolucionaria patria de Putin por 3 a 2, se vuelve a mirar con optimismo el porvenir.
Soplan vientos de cambio en la izquierda de la defensa argentina, Heinze, ¡Vamos por vos!... y que se cuide Jonás Gutierrez.

Fuente: infoban.com.ar