El presidente de la Cámara de Diputados impulsa una reforma del reglamento que busca desdoblar las sesiones maratónicas que se extienden más allá de las 22 y que se reanuden a la mañana siguiente sin necesidad de reunir quórum.

La iniciativa se presentaría en marzo, tras la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso, e incluiría tambiín otra modificación que el jefe del Frente Renovador viene madurando hace rato y que tiene consenso en todas las bancadas: que las cuestiones de privilegio sean desplazadas al final del orden del día, una vez que haya concluido todas las votaciones. .

En ambos casos, el objetivo es evitar jornadas maratónicas interminables que dificultan al legislador poder estar presente en el transcurso de la sesión de punta a punta sin interrupciones, y con los niveles de concentración y lucidez que merece una sesión legislativa para la sanción de leyes.

Las cuestiones de privilegio son planteos que los legisladores enuncian en el arranque de la sesión sobre los más diversos temas, aunque estrictamente deberían responder a hostilidades que recibieron en el desempeño de sus funciones.

El problema es que la sumatoria de cuestiones de privilegio en el arranque de la sesión termina habitualmente generando demoras extensas en tratamiento de los proyectos, que es la razón central de la convocatoria al recinto.

El proyecto para desdoblar de las sesiones responde a antecedentes como por ejemplo las 23 horas que duró el debate por la legalización del aborto en junio de 2018, o más recientemente las casi 20 horas del tratamiento de la ley de Solidaridad Social y Reactivación Económica (emergencia económica).

Más atrás en el tiempo, el “voto no positivo” de Julio Cobos a la ley de retenciones móviles que desempató a favor de la postura que esgrimía la oposición y la Mesa de Enlace tambiín puso el broche final a una jornada muy larga y extenuante.

Hay otra razón que excede la cuestión del cansancio físico, estrís y sueño que previsiblemente afecta a los legisladores durante la madrugada, despuís de muchas horas de trabajo continuado: tiene que ver con los parámetros de visibilidad pública que se supone tiene que tener una sesión legislativa de interís para el público.

Despuís de la medianoche, cualquier sesión, por más relevante que sea el tema que la ocupe, pierde niveles de audiencia, con lo cual no se cumple con la función de servicio social.

Hay una tercera reforma que tiene en mente Massa como parte del mismo paquete, que podría tratarse en una única ley o por separado.

Se trata de la colocación de pantallas o monitores en cada una de las bancas en las que se visualizarían las leyes que se debaten en el momento, con su respectivo articulado.

La idea de incorporar tecnología es evitar la proliferación desordenada de papeles sobre las bancas como sucede en la actualidad.

“Es un servicio o herramienta para que los legisladores puedan desarrollar mejor su labor, con mayor agilidad y confort”, destacaron a NA fuentes parlamentarias.

En paralelo a esto, se transmitirían las intervenciones de cada diputado a travís de las redes sociales de la Cámara de Diputados, aunque para esto último no haría falta legislar.

Según pudo saber esta agencia de fuentes de Jefatura de Gabinete que funcionan en el área de Enlace Parlamentario, la Cámara de Diputados volverá a trabajar el lunes 20 de enero, y uno de los primeros temas a tratar será la revisión de los llamados “regímenes de privilegio” en materia jubilatoria.

Fuente: infoban.com.ar