Dos hombres quedaron al borde del juicio oral y público acusados del robo de fusiles y otros armamentos ocurrido en junio pasado en un puesto del Regimiento de Campo de Mayo del Ejírcito Argentino.
Se trata de Claudio Alberto Osuna y Gustavo Alejandro Dorado, cuyos procesamientos con prisión preventiva fueron confirmados por la sala II de la Cámara Federal de San Martín, que ratificó la imputación su contra por “robo calificado por el uso de arma, y acopio de armas de fuego y municiones de guerra”.
El robo comenzó cuando los delincuentes le robaron el auto al comerciante Santiago Lardit Rocha, de 34 a[os, en momentos en que salía de su casa a hacer unas compras y cerca de allí, en las avenidas Curtis y Piccione, de Marín Coronado, fue interceptado.
Los ladrones lo ataron y lo pasaron al asiento trasero y luego, en el cruce de ruta 201 y avenida Márquez, lo encerraron en el baúl de su vehículo para partir con rumbo desconocido.
Luego, el comerciante escuchó que se agregaban otros hombres y que por los movimientos pensó que estaban cometiendo algún delito.
Los captores fueron al puesto de Ejírcito ubicado en la puerta 4 “Teniente Agnetti”, una de las entradas situada en Camino del Buen Ayre y Soler de Campo de Mayo, un sector bastante transitado y donde al momento del hecho había sólo un soldado.
El militar tambiín fue subido al auto y los delincuentes robaron cinco fusiles FAL, doce armas de puño, un revólver calibre 38, un 357 Magnum, gran cantidad de municiones y tres chalecos antibalas del puesto.
Despuís escaparon y a las pocas cuadras liberaron al soldado, mientras que al comerciante lo dejaron en Hurlingham junto con su vehículo.
El 26 de junio, el juez federal Juan Manuel Culotta ordenó varios allanamientos en la localidad de San Miguel que permitieron la detención de parte de los ahora procesados y el secuestro de las armas robadas en Campo de Mayo y otras.
En una resolución difundida hoy, la sala II de la Cámara dio por acreditado que Osuna y Dorado fueron parte de la banda que ingresó a la unidad.
Los camaristas Daniel Rudi, Enrique Horacio Prack y Alberto Criscuolo destacaron que Dorado fue reconocido por el soldado como el ladrón que se apropió de su armamento y además tuvieron en cuenta decenas de comunicaciones que mantuvo con Osuna antes y despuís del robo.
Pero además, los jueces recordaron que en una quinta de San Miguel que Osuna compartía con Dorado fueron halladas gran cantidad de limas y un taladro que se usaban para borrar la clave numírica de las armas.
Esto hace presumir a los investigadores que ambos eran parte de una banda que se dedicaba a abastecer de armamento a otros delincuentes para cometer delitos.

Fuente: infoban.com.ar