El kirchnerismo es un monstruo grande, y pisa fuerte en todos lados menos en Escobar, donde el monstruo es otro. Las expectivas para ver quien gruñe más fuerte.

El kirchnerismo tiene en Escobar tres candidatos a intendente confesos, lo que no quiere decir que alguno de los tres vaya a ser efectivamente la cabeza de la próxima lista; son Luis “Poni” Carranza, Raúl “Larry” Biaggioni y Alberto “Paco” Fernández de Rosa. Los tres saben que deberán consensuar una política común, mientras cada uno construye por su cuenta, para que llegado el momento las bases y/o las encuestas digan quien es el afortunado que deberá vírselas con el invicto Paufe ¡Imaginen a Kirchner si el candidato del Frente para la Victoria pierde!

Pero las aguas del peronismo escobarense distan de estar calmas, las facciones en pugna parecen más ocupadas en robarse gente una a otra que en pelear el voto entre la base del Paufe, que muestra un desencantamiento, y entre el electorado independiente.

Y aquí vale la pena recordar que la mitad del electorado escobarense votó por los dos partidos mayoritarios, la otra mitad o no voto, o lo hizo en blanco o votó por cualquier otra variante partidaria, ante una elección que se polarizará entre los a favor y los en contra de K, el Paufe tiene un techo para la captación de votantes no fieles, en cambio el FPV no tiene ese techo, puede buscar el voto progresista que se disipa en montones de siglas inútiles, puede pelear el voto tradicional peronista que se fue con Patti “porque hace”, puede pelear el voto de clase media de derecha que está con el gobierno aunque no le guste, porque los negocios van mejor y mejor no tocar nada, al decir futbolero: equipo que gana no se toca.

Sin embargo el kirchnerismo no está en las calles, y las actividades de los tres candidatos parecen más destinadas a marcar el territorio para diferenciarse de los otros, que para salir a ganar a extraños, porque todos confían en que, llegado el momento, el presidente dará el apoyo a quien mida mejor, y es posible que sea así, pero tambiín puede pasar que no.

El gobierno nacional quiere la cabeza de Patti, porque el estilo de acumulación de Kirchner pasa por tener enemigos claros con los que no cabe ninguna negociación, pero hábilmente quieren ir dando pasos seguros de manera de que la jugada no les salga al revís y lo conviertan en un mártir o en el líder de un sector, por más minoritario que termine siendo. Así como en la última elección fue un error de Patti aliarse con el Duhaldismo, en las próximas si el Paufe va solo se licúa, debe amucharse con los antikirchner defendiendo ese espacio sabiendo que pierde pero siembra, si va solo desaparece, si no se los chupa el FPV se los chupa el Pro.

La Comisión de Poderes dictaminará en contra de Patti, pero si un día antes de la votación en el plenario las encuestas dan que la gente ve mal que no se lo deje ingresar a la banca con 4000.000 almas que lo respaldaron, dejará morir de muerte natural la propuesta original de Bonasso echándole la culpa a los otros, si en cambio la encuesta da que la mayoría ve bien el raje, se jugarán el todo por el todo y apretarán a medio mundo para lograrlo.

Lo que no pueden permitir es que el Paufe gane la elección de octubre y gobierne 4 años más, por lo que no sería descartable que el presidente imponga un delfín y confíe en íl, le baje recursos astronómicos, el apoyo de la prensa nacional, lo imponga a sangre y fuego contra la esperanza de los tres candidatos que hoy son su propia tropa. Y el que hoy no mide nada, mañana sale en la foto con el Pingüi y en una semana encabeza las encuestas, le guste o no a los políticos profesionales que la reman río arriba para hacerse un lugar.

Un sector del FPV, quizá el más dinámico en eso de “salir para afuera”,el conformado por el Movimiento Evita, Militancia Social, Movimiento 25 de Mayo y otros que forman el COKE (Comunidad Organizada K de Escobar) se plantea esta posibilidad, que el presidente le diga al Poni, a Larry y a Paco que van para otros cargos más arriba, que los necesita en La Plata pero que acá el candidato es tal, de hecho la ruptura organizativa ya se produjo y en Escobar hay dos sectores K, el oficialista, más ligado a las estructuras tradicionales del P.J., y el otro, K puro, el ya mencionado Coke, que acusa al otro con dureza de tener relaciones ocultas con el Pattismo, más precisamente con Sandro Guzmán; se verá si el presidente usa como elemento de presión interna a este sector o es la carta que esconde en la manga y que todavía no tira en la mesa para no desgastar. Pero para saber quien puede ser esta carta deberá esperar a la próxima entrega .Como yapa va que hay sólo dos nombres en danza.

Fuente: infoban.com.ar