El Flaco Luis Alberto Spinetta, pionero, padre, maestro y leyenda del rock nacional murió este miírcoles 8 a la edad de 62 años.

Desde aquí nuestro pequeño homenaje, en sus propias palabras, extraído del texto-manifiesto titulado “Rock: música dura. La suicidada por la sociedad”, que precedió y acompañó a la presentación de la placa “Artaud” de Pescado en 1973, “el Flaco” con la lírica inacabable que lo acompañó en toda su obra, marca su ítica, su lucha y su pensamiento musical y la reivindicación de la vida, puntales a los que no claudicó nunca y consagró hasta sus últimos días.

“Son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local -entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano-, son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente y sobremuda que: EL QUE RECIBE DEBE COMPRENDER DEFINITIVAMENTE QUE LOS PROYECTOS EN MATERIA DE ROCK ARGENTINO NACEN DE UN INSTINTO.

Por lo tanto: el Rock no le concierne a ciertas músicas que aparentemente INTUIDAS POR LAS NATURALEZAS DE QUIENES LAS EJECUTAN siguen guardando una actitud paternalista, tradicional en el sentido enfermo de la tradición, formulista, mitómana, y en la última floración de esta contaminación, sencillamente “facha”.
Sólo en la muerte muere el instinto.

Por lo tanto, si íste se mantiene invariable, adjunto a la condición humana a la que necesitamos modificar para reiluminarnos masivamente, quiere decir que tal instinto es la vida.

El Rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía.

Es el impulso natural de dilucidar a travís de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso.

El Rock muere sólo para aquellos que intentaron siempre reemplazar ese instinto por expresiones de lo superficial, por lo tanto lo que proviene de ellos sigue manteniendo represiones, con lo cual sólo estimulan “EL CAMBIO” exterior y contrarrevolucionario.

Y no hay cambio posible entre opciones que taponan la opción de la liberación interior.

El Rock no ha muerto.

En todo caso, cierta estereotipación en los gustos de los músicos debería liberarse y alcanzar otra luz. El instinto muere en la muerte, repito. El Rock es el instinto de vivir y en ese descaro y en ese compromiso. Si se habla de muerte se habla de muerte, si se habla de vivir, VIDA (…)”.

Su música seguirá viva, el rock no ha muerto, estará por siempre en los corazones de los que disfrutaron de su obra.

Fuente: infoban.com.ar