Desde muy chico Flavio Cianciarullo conoció Tigre y hace 11 años decidió que este es su lugar en el mundo “es una ciudad maravillosa y me parece lógico que venga gente a vivir”.A pesar de su condición de músico, nos recibió muy temprano en un bar frente a la municipalidad, donde contó anícdotas de su vida en el partido, su visión de los cambios, el efecto Cromagnón y su carrera musical solista junto a su grupo La Mandinga, luego de años marcando el pulso de Los Cadillacs con su bajo.
Su relación con Tigre está directamente relacionada con su familia “si bien me crií en Mar del Plata vengo de una familia de grandes remeros internacionales por parte de mi madre, las cenizas de mi abuelo flotan por el Río Luján, y mis padres se conocieron remando acá”.
Tan fuerte es el vínculo que lo une con la ciudad que le dedicó una canción a una plaza donde juegan sus hijos “la placita Cazón para todos los vecinos”. Pero no es lo único que nombra de Tigre en sus letras, “hay una canción que se llama Canción del Norte que dice: canción del norte, la de Victoria, Virreyes, Carupá y los guapos, tiene que ver con mi mundo que tambiín es imaginario y pasa a cinco cuadras de mi casa”.
Existe un sentimiento de pertenencia muy fuerte de quienes nacieron en Tigre, Flavio se define como “un inmigrante de Tigre”, y asegura que  “si uno le quiere cantar al lugar del que se enamora, puedo ser holandís y cantarle a Tigre profundamente enamorado”.
La vida en un lugar tan relacionado con lo natural, en cierta forma lo alejó del estereotipo del músico que vive de noche “descubrí la mañana con los hijos, gracias a ellos, creo que es una de las instancias mas creativas del día, me levanto y agarro la guitarra, soy 100% músico, dejo a mis hijos en la escuela en Rincón de Millberg, agarro la viola o me pongo en mi portaestudio, gracias a ellos descubrí las mañanas”.
El partido vive una gran expansión en los últimos años,  Flavio aclara que “si bien no nací acá, venir los fines de semana era como venir a misa, para mí la expansión es positiva, me da risa porque tengo amigos tigrenses de toda la vida, que son los mas conservadores, quizá desde el punto de vista mas ecologista y reticente, hay gente que se encariña con lo que fue antes, y el hecho de que el Paseo Victorica era antes una cosa de arboleda y verde, y ahora lo pongan como un paseo, lo ven como algo triste; está en el gusto de cada uno, yo lo veo como una ciudad maravillosa, por lo cual es lógico que venga gente a vivir, si es un paraíso terrenal a tan pocos minutos de la Capital, siempre cuando vuelvo de gira entro por el Paseo Victorica y retomo el Río Luján y digo Quí cosa maravillosa, Gracias Dios

Fuente: infoban.com.ar