Según el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), con sede en Pilar, en estos últimos días aumentaron los casos de pacientes que sufren trastornos de Pánico y recrudecieron cuadros de otros que estaban en tratamiento y en vías de recuperación, debido a la repentina muerte de la joven actriz Romina Yan.

“Aparecieron nuevos pacientes y tambiín, reflotó el problema en personas que ya estaban en tratamiento, sobretodo aquellos que sufren trastornos de pánico. Los pacientes temen que les pase lo mismo a ellos o algún familiar y entran en crisis”, afirma la licenciada Gabriela Martínez Castro, Directora del CEETA.

Desde allí, aclaran que se trata de personas con predisposición a padecer este tipo de trastornos ya que, en quienes no lo padecen, este tipo de noticias es tomada con tristeza y conmoción, pero no al punto de necesitar ayuda profesional.

La característica fundamental en este tipo de trastorno es la presencia de Crisis de Pánico recurrentes, inesperadas y espontáneas.

“En algunos casos, el temor a morir es tan grande, que pueden apropiar cualquier situación y personalizarla en sí mismos y temen que todo esto les llegue a ellos mismos o a sus seres queridos”, explica Martínez Castro.

Estas Crisis o Ataques de Pánico suelen presentar síntomas como: miedo intenso a morir o a estar sufriendo un ataque cardíaco o alguna enfermedad física grave que ponga en riesgo la vida; miedo intenso a volverse loco o a perder el control de si mismo; palpitaciones; sudoración; palidez; temblores; sensación de ahogo o falta de aire; opresión en la garganta en el pecho, náuseas, vómitos o molestias y dolores abdominales.

En otros casos puede presentarse gran Inestabilidad, mareos o desmayos; sensación de irrealidad (sentir al mundo externo como algo extraño) , sensación de no ser uno mismo; hormigueos y escalofríos.

Recomendaciones para seguir adelante

Según Martínez Castro “se debe intentar un contacto con la realidad que sea lo más firme posible; y no dejarse guiar por pensamientos, fantasías y temores. Hay que tratar de tener un pensamiento lo más realista posible, y contrastar ese pensamiento con la realidad.

El tratamiento

La directora de CEETA asegura que “todos estos trastornos se recuperan con un tratamiento específico de terapia cognitivo-conductual (TCC) y la posible aplicación de medicación, en caso de ser necesario”.

El tratamiento es breve, conducido por expertos en la materia, de forma tal que el paciente debe estar de alta a los 4/6 meses de haberlo iniciado, habiendo recuperado sus actividades habituales, sin sintomatología física ni emocional.

Fuente: infoban.com.ar