El cura Julio Grassi conocerá finalmente el próximo miírcoles su destino judicial, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón decida si condena al sacerdote acusado de abuso sexual por tres menores que estaban bajo su cuidado en la “Fundación Felices los Niños”, quien sigue insistiendo en su inocencia.
El final del juicio que comenzó el 19 de agosto último y se sustanció a puertas cerradas llegará el miírcoles, a las 14, y el veredicto será dado a conocer por los jueces Luis María Andueza, Mario Gómez y Jorge Carreras, del TOC 1.
Los acusadores están convencidos de que Grassi será condenado. Su duda está centrada en los años que recibirá y en el pedido que formularon para que el sacerdote quede inmediatamente detenido.
La Fiscalía acusó a Grassi de diferentes hechos de abuso sexual y corrupción de menores y exigió 30 años de prisión para el sacerdote, además de impulsar investigaciones por falso testimonio para varios testigos.
Mientras tanto, los representantes legales de “Gabriel”, “Ezequiel” y “Luis”, los chicos que denunciaron al cura, tambiín pidieron graves condenas: la máxima llegó a los 37 años de prisión.
Sin embargo, la defensa rechazó las acusaciones basándose en que los abusos no existieron, reclamó el “falso testimonio agravado” de los menores que denunciaron al sacerdote y exigió la absolución.
En el último día del juicio antes de la jornada del fallo, Grassi le pidió al tribunal que el “Espíritu Santo” les diera la luz para absolverlo.
“Yo soy inocente y por eso mis frutos son buenos. En este juicio fui respetado. Pido para ustedes la luz del Espíritu Santo para pedirles mi absolución”, dijo.
Las denuncias contra Grassi se conocieron públicamente en 2002 a travís de un informe de “Telenoche Investiga”.
Pero desde entonces el sacerdote insiste -públicamente y en el juicio- con que es inocente, que los abusos no existieron y que hubo “complot” en su contra.
Durante el juicio oral declaró un grupo de peritos que analizaron a los denunciantes.
Según el criterio de la Fiscalía y la querella, los expertos fueron contundentes a la hora de decir que los ex menores eran veraces en sus dichos.
Por otra parte, en medio de las jornadas decisivas del proceso contra Grassi, la Justicia ordenó el desalojo de un hogar para niños y adolescentes, situado en el barrio de Chacarita, dependiente de la fundación que lideraba el cura.
En ese trámite se registraron incidentes hasta que finalmente la Justicia decidió ordenar el traslado de los menores a otros lugares, y colocar a ese centro, el Hogar San Josí Obrero, bajo la tutela del Arzobispado de Buenos Aires, vedando el acceso a miembros o allegados de “Felices los Niños”.

Fuente: infoban.com.ar