Con música de canto de cámara del siglo XVII y dos estrenos mundiales a Piazzolla, el sábado concluyó la XIII edición de “El Camino del Santo”, el ciclo de música clásica en San Isidro que, con entrada libre y gratuita, durante el fin de semana largo convocó a mil espectadores en el jardín del Museo Pueyrredón.

“El año pasado no pudimos realizar el festival por la pandemia y este año se pudo volver a desarrollar con estrictos protocolo sanitarios y sobre todo reduciendo la cantidad de gente tanto en el escenario como en el público”, contó Mariano Morello, director general de Cultura.

Acerca de la elección de los jardines del Museo Pueyrredón, Francisco Varela, director musical del festival explicó que se buscó un lugar emblemático al aire libre para que el público se pueda sentir seguro y tranquilo.

El jueves, las familias coparon los jardines del Museo Pueyrredón para disfrutar de “Feliz eres Cupido de la gente errante”, canto de cámara del siglo XVII italiano y diversas reflexiones sobre el amor a cargo de Mariana Rewerski (mezzosoprano) y Dolores Costoyas (tiorba).

“Es muy importante que el público pueda contar con estos espacios verdes tan maravillosos, y que los vecinos puedan disfrutar de un show de esta categoría. Felicito al Municipio por mantener la actividad artística a pesar de las dificultades de este momento, para el público y para nosotros es vital¨, señaló Mariana Rewerski mezzosoprano, que participó en los principales teatros del país, incluido el Teatro Colón, y en reconocidos festivales europeos y latinoamericanos.

La segunda jornada siguió con “Las Catorce estaciones del Vía Crucis”. Suite para viola y violonchelo de Santiago Chotsourian. La obra de estreno mundial fue compuesta en la capilla rural de María Auxiliadora en la localidad de Tres Picos, donde el compositor actualmente reside en condición de ermitaño según la tradición de los monjes trapenses.

En la última jornada, el Cuarteto Fénix expuso un repertorio de las siguientes obras: “Concierto en sol menor”, de Vivaldi; el “Cuarteto Op 93”, de Karl Goepfart; “Tres micropoemas”, de Eduardo Alemann; “Fuga y misterio”, de Astor Piazzolla, y otro estreno, “Aires de Buenos Aires”, de Pablo Kunik, compositor de San Isidro.

Este cuarteto, conformado por los principales instrumentos de madera de la orquesta sinfónica, realiza una sostenida labor de difusión y ampliación del repertorio para distintas combinaciones de instrumentos de madera. Y aborda obras que van del período barroco hasta nuestros días.

Durante cada jornada, se le tomó la temperatura y se le sanitizaron las manos de cada espectador. El uso de tapabocas fue obligatorio en todo momento, solamente se exceptuó a los artistas cuando actuaron en el escenario. Además, hubo acomodadores que se encargaron de controlar que se respete el distanciamiento social.

“Es una oportunidad muy buena, este festival mantiene viva la música clásica. Es una puesta que me pone muy contenta”, expresó María de la Paz Novelli, de Acassuso.

“A esta propuesta me acerco todos los años, porque soy fanática de este tipo de música. Es un regalo muy especial del Municipio”, destacó Silvina Ferreyra, vecina de San Isidro.