Es una de las actividades elegidas por los jubilados en el principal lugar de recreación para la tercera edad. Este deporte los ayuda a rehabilitarse de algunas dolencias, y también a mejorar el sistema cardiovascular y respiratorio.

“¿Por qué no iba a la pileta? Voy a ser sincera, no iba a la pileta porque me daba pudor aprender a nadar de tan grande, ya que es algo que suele hacerse en la infancia. Pero un día vine a Puerto Libre y perdí ese pudor, me metí a la pileta, en unos meses aprendí a flotar y ahora hasta puedo nadar en estilo crol”, cuenta orgullosa Irma Benítez, vecina de Villa Adelina, que a sus 65 años aprendió a nadar en la pileta de Puerto Libre, el centro de recreación de la tercera edad del Municipio de San Isidro.

Al igual que Irma, muchos adultos mayores de San Isidro se animan a participar de las clases de natación. Como no es un deporte de impacto, otra de las ventajas de esta actividad es que se evitan lesiones. Y también sirve para aquellos que pretenden rehabilitarse de algunas dolencias. “Tengo dos hernias de disco y el médico me lo recomendó. La verdad es que me ayudó muchísimo”, expresa Antonia Del Valle (68), instantes previos a zambullirse en la pileta.

La pileta es amplia y permite mantener la distancia, cada uno tiene su espacio para nadar. Las clases se dividen en tres niveles: inicial, intermedio y avanzado. “En primer lugar, buscamos que le pierdan el miedo al agua y que se adapten, luego se enseña a flotar, se inicia con la patada de crol, y después la brazada hasta llegar a una técnica más completa”, detalla Ana Anselmi, profesora y coordinadora de la pileta.

También indica que se aprenden varios estilos como pecho, espalda e incluso en algunos casos mariposa.

En este contexto de pandemia, hay cuidados y protocolos que respetar. Tienen un ingreso específico a la pileta, en donde se sacan el tapabocas, se sanitizan las manos. Luego ingresan al natatorio y se respeta la distancia social. Finalizada la actividad salen por el sector opuesto y se vuelven a colocar el tapabocas.

La pileta tiene una capacidad reducida, solo se permite un 30 por ciento del aforo. “Tomamos todos los cuidados necesarios para que los adultos mayores puedan realizar las actividades al aire libre y sociabilizar. La pileta es la propuesta favorita de la mayoría”, señala Antonio De Pascua, director de la Tercera Edad del municipio.

Entre los beneficios de la natación, se destacan que trabaja el cuerpo de forma integral; mejora la postura, flexibilidad, movilidad y coordinación. Además, favorece el sistema cardiovascular y respiratorio.

Rosa Costa, vecina de Boulogne que concurre habitualmente a las clases de natación, valora la labor de los profesores. “Nos tienen mucha paciencia, son como ángeles para nosotros. Nos encantan las clases”, expresa.

Además de natación, en la pileta hay diversas actividades como spinning acuático, aquagym, y kayak.

Para más información pueden comunicarse al 4580-3122/23, o por WhatsApp al 1567907294.