De !939 se suicidó Lisandro de la Torre, en su departamento de la calle Esmeralda 22; político nacido en Rosario, hoy olvidado, que signó con su ítica las primeras dícadas del siglo XXNació en 1868, y en el 1890 se graduó de abogado, su tesis hizo historia, ya que fue el segundo, el primero fue, como siempre, fue Sarmiento, en hablar de la autonomía municipal, que recien en 1994 alcanzaría rango constitucional.
Ingresó a la Unión Cívica al optar por Mitre en la disputa con Urquiza, participó con Leandro Alem de la Revolución del Parque, y se alejó de la U.C.R. en el año 1897, enemistado con Irigoyen.
Durante las tres primeras dícadas del siglo paado fue un animador central de las polímicas políticas, su ortodoxo anticlericalismo y su progresismo inclaudicante (fue el primero en reivindicar esa condición) lo llevaron a ganarse poderosos enemigos, y si bien su partido, el Demócrata Progresista, ganó elecciones, nunca fue íl el elegido.
Desde las cámaras legislativas se convirtió en un guardián de la ítica republicana, su partido, en 1933, fue, despuís del Socialismo, el que más peleó por el voto femenino, introduciendo ese derecho en la Carta Orgánica de la Municipalidad de Rosario.
Fue candidato a presidente, a gobernador de Santa Fí, varias veces alcanzó una banca nacional, buscó distintos tipos de alianza, con el radicalismo, con los socialistas, siempre en la búsqueda de un camino moral.
Sus últimos años lo encontraron opuesto al Tratado Roca-Runciman, defensor incondicional de la soberanía, sufrió persecusiones y hasta un atentado que terminó con la vida de un joven seguidor suyo, el senador Bordabehere, asesinado en el propio Senado de la Nación, interpuesto en la trayectoria de una bala que iba rumbo al corazón de Lisandro.
Denunció a la oligarquía, propuso leyes que aún hoy serían cuestionadas por el clericalismo, defendió sus ideas hasta caer en la miseria, y un día 5 de Enero, ya derrotado, se pegó en su corazón el tiro que recibió su camarada Bordabehere, en el departamento de la calle Esmeralda que ya no podía pagar el alquiler, cuando había rechazado coimas con los que compraba la manzana entera.
Con esa trayectoria, no podía menos que ser un olvidado.
"…desearía que mis cenizas fueran arrojadas al viento, me parece una forma excelente de volver a la nada, confundiíndose con todo lo que muere en el Universo". Lisandro de la Torre
Fuente: infoban.com.ar

























