Para conocer este distrito es fundamental tener en cuenta algunos datos históricos, estadísticos y de actualidad; desde esta página aspiramos a poder aportar a los lectores todos ellos.Síntesis histórica

Dos circunstancias principales favorecieron su formación, la existencia del fortín y el carácter realengo de las tierras, que se eximían del pago de cargas fiscales.
El 1 de Enero de 1798 se instituyó una alcaldía, creándose un nuevo Partido llamado San Lorenzo de Navarro.
Las primeras autoridades municipales por elección popular, se efectivizaron en Enero de 1856.
En este partido se produjo el 9 de diciembre de 1828, la batalla de Navarro, de singular importancia en nuestra historia, entre las fuerzas de Lavalle y Dorrego donde este último fuera fusilado.

Generalidades

Navarro, limita con los siguientes partidos : Mercedes, Gral. Las Heras, Lobos, 25 de Mayo, Chilvicoy y Suipacha.
De muy buen suelo -humus- y campos altos, tales condiciones le otorgan a la tierra, facilidad para distintos tipos de cultivos.
Distante a 100 Km. de la Cap. Fed. cuenta con el 67 % de calles pavimentadas, el 89 % de alumbrado elíctrico, en tanto que carece de red cloacal y gas natural.

Reseña histórica en detalle

La disposición del virrey Vírtiz de formar pueblos junto a los fuertes y fortines fue encomendada al oficial don Juan Josí de Sardón, En documento dirigido al Virrey el 4 de setiembre de 1782, manifestábale este capitán que “Si fuese de la aprobación de V.E. establecer otra población en el Fortín Navarro, cuyo terreno y situación es el más a propósito para ello se dignara V.E. mandármelo, y señalar para su fomento algunas familias de las de España, como igualmente para el de Areco”.
Es probable que, a partir de entonces, haya comenzado la formación del pueblito, de la modesta forma que han descrito los viajeros que lo visitaron en sus primeros tiempos.
En 1796 el virrey Pedro Melo de Portugal designó al capitán de navio Fílix de Azara para que junto al ingeniero geógrafo Pedro Cervino y el Piloto de la Real Armada Juan Inciarte realizara un reconocimiento de toda la frontera, e indicara sitios avanzados para el traslado de los fortines que, absorbidos por las poblaciones circundantes, no cumplían ya su función originaria.
En su “Diario de un reconocimiento de las guardas y fortines que guarnecen la línea de frontera de Buenos Aires para ensancharla”, escribe de Azara el viernes 22 de abril del año indicado: A las diez de este día entramos en el fortín de Navarro, que es igual a los anteriores. En el camino vimos al S.O. la laguna de Colis. Al N.E. la de las Garzas, a quien se une por una cañada la de Navarro, desde la cual sigue otra hasta la de Colis, para continuar hasta la de Lobos, que va al arroyo Salado por la del Carrizal. La de Navarro es bastante grande, y de agua algo salobre. Tambiín vimos al N.E del camino muchas chacras y ganados.
Inmediato al fortín hay algunos ranchos y al O, al otro lado de la laguna, está estancia del procurador Almeida, que tiene 36 leguas cuadradas. Nos dijeron que la denunció por realenga a nombre de su hermano, que es un vago fugitivo en la otra banda. Dicho Almeida embaraza que muchos ganados de los vecinos, que viven cerca de la laguna, beban en ella. Quiere tambiín lanzar del gran terreno denominado, a otros pobladores muy antiguos, que han defendido la tierra contra los indios, y hacerlos sus tributarios.
El 3 de octubre de 1797 un grupo de vecinos otorgó, por ante el comandante del fortín Miguel Barroso, un poder amplio a don Francisco Antonio Figueyras; residente de Bs.As.para gestionar ante la Curia y autoridades civiles la licencia necesaria para construir una capilla.
Aparecen en el el documento los nombres de los primeros habitantes del pueblo de Navarro: Juan Almeyra, Josí López, Juan Antonio Fondares, Domingo Cervantes, Manuel de la Riba, Juan de Dios Juárez, Pedro Giles, Pascual Palomeque, Juana Flechas, Eusevio Caraballo, Tomáas Pereyra, Basilio Gutiírrez, Juan Miguel de Leiva, Pascual Rodríguez.
El Virrey Antonio Olaguer Feliú prestó su consentimiento el 7 de noviembre del mismo año, en ejercicio del derecho de patronato y el Obispado de Buenos concedió su licencia el 10 de ese mes. En una presentación posterior ante las autoridades eclesiásticas, Figueyras informaba que sus “sus instituyentes piensan hacer el Oratorio en la propia Guardia, una cuadra de fortaleza y donde con el tiempo, formalizado el pueblito que ya comienza a ser, será plaza. En este lugar está resguardado de cualquiera invasión de infieles, que más adelante no lo estaría”.
De este modo quedó establecido el emplazamiento de la futura capilla, que es el mismo que ocupa el templo actual. Entre tanto se construía aquella, los vecinos de la guardia obtuvieron autorización para celebrar los oficios religiosos en “una Pieza y Sala que frente al mismo fortín, tenían preparada”.
El pueblito que se había ido formando al amparo del fortín y merced al atractivo que representaba el carácter realengo de sus tierras, estaba dentro de la jurisdicción del Cabildo de Lujan. En efecto, al erigir en Villa dicho pueblo el Gobernador Andonaegui, el 17 de Octubre de 1755 le había asignado el extenso territorio comprendido entre los ríos de las Conchas y Areco, desde el Paraná hasta la frontera con los indios.
Una resolución dictada por el Cabildo de Buenos Aires en 1784, año perteneciente a un breve lapso en que estuvo suprimido el de Lujan, considera “partido” a cada distrito a cargo de un alcalde de hermandad. Al reinstalarse este último Cabildo, conservó dicho temperamento para la administración de su territorio.
La elección de los cargos capitulares solía efectuarse el primer día de cada año, por los cabildantes salientes, recabándose ulteriormente la aprobación virreinal. En el acuerdo celebrado a tales fines el 1 de enero de 1798, el Cabildo de Luján, integrado por el Dr. Josí Francisco Ugarteche, don Gerónimo Colman, Don Nicolás Escobar, don Ventura López Camelo y don Ramón Pinazo, resolvió crear una Alcaldía de Hermandad, bajo de denominación del Partido de San Lorenzo de Navarro, designando unánimemente para el cargo de alcalde a don Juan Miguel de Leiva, destacado vecino que a la sazón contaba cuarenta y cinco años de edad. El acta de ese acuerdo reza, en la parte correspondiente:”… reflexionando que la parte sud de esta villa, en todo su distrito que comprende doce leguas es muy copioso el número de vecinos y otras gentes que se han colocado y poblado, dedicándose unos a criar ganado y otros a labranzas y sementeras, y que de esta misma multitud de vecinos resultan diariamente varias querellas, ya que por los daños que se causan en sus labranzas y sembrados, y ya por diversos otros accidentes, enseñando la experiencia, que las gentes por la distancia del recurso de esta villa, y por no tener juez en la inmediación de sus poblaciones se toman las más de las ocasiones por propias manos, el resarcimiento de los daños recibidos, originándose de esto no pocas veces reyertas y quimeras de consecuencias bastante funestas y casi irremediables…”. El 12 de marzo de ese año, juró y tomó posesión del cargo el mencionado primer alcalde de la Santa Hermandad. La jurisdicción del nuevo partido comprendía “desde el Durazno hasta las Garzas por la parte del este y por la del poniente hasta con el fin de la jurisdicción de la Villa y por la del norte su distancia hasta la Villa”.
Don Juan Miguel de Leiva fue reelecto al año siguiente.
A principios de 1800 fue sucedido por Francisco Rocha, de vieja cepa lujanense y futuro diputado a la Asamblea del año XIII. El 1° de enero de 1801 comenzó a aplicarse el sistema de elección del alcalde de entre una tema elevada a tal fin. La excepción la constituye el partido de Navarro, por el que se presenta solamente don Francisco Rocha y nadie más porque nadie más sabe leer y escribir en aquíl partido”. Y Rocha es reelecto por otro año.
La pintoresca afirmación parece desmentida un tanto por el número de candidatos y alcaldes que surgen de las elecciones de los años inmediatamente posteriores, o por

Fuente: infoban.com.ar