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ACTUALIDAD - ESCOBAR

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Otra vuelta de tuerca.
Patti procesado por el homicidio de Goncalvez

El ex intendente de Escobar, con prisión preventiva acusado de secuestro y torturas, ahora fue procesado por el homicidio de Gastón Goncalvez

El juez federal Alberto Suárez Araujo decidió procesar al ahora caído en desgracia, y otrora el hombre más fuerte de Escobar, ya que entendió que las pruebas de que habría sido el autor material de la muerte del militante de la J.P, una de las primeras víctimas de la Dictadura, ya que en el legajo de la Conadep lleva el número siete.
Este procesamiento no tiene nada que ver con la risión preventiva que cumple por el secuestro y torturas de varios militantes populares de la década del setenta, entre ellos el diputado nacional Diego Muñiz Barreto.
Este nuevo revés judicial del ex policía refuerza la sensación de los Organismos de Derechos Humanos de que está cerca la hora de la justicia. InfoBAN reproduce a continuación, por considerar que sirve al lector interesado ampliar su información con datos aparecidos en una página web afín al grupo musical Los Pericos, donde el hijo del querido militante de Garín, y nieto de la Madre de Plaza de Mayo Matilde, donde se cuentan detalles poco conocidos relacionados con esta historia:
A los 19 años Gastón Goncalves, bajista de Los Pericos, supo que tenía un hermano al que no había visto nunca. Su familia, movió cielo y tierra hasta dar con Claudio quien, sin saberlo, ya conocía al mayor: era acérrimo fan de la banda de reggae.
"Tengo un hermano." Diez minutos antes, Gastón Goncalves se había levantado de la mesa donde estaba junto a sus compañeros de Los Pericos (la banda de la que es bajista desde 1992) y un breve llamado a Buenos Aires lo devolvía con noticias de ese calibre. Eran las cinco de la mañana y la banda acababa de compartir escenario con Sonic Youth y Beck en Badalona (España). La tarde anterior, una búsqueda iniciada veinte años atrás por la incansable abuela Matilde y la pericia de un agente de antropología forense llamado Alejandro Incháurregui habían dado finalmente con Claudio Goncalves, un joven de entonces 19 años que había sido tomado en adopción por un matrimonio de la localidad de Guernica.
"Eran como las cinco de la mañana y estábamos muy cansados. Tuve un pálpito y llamé", cuenta Gastón mientras apura la dosis de Nesquik y cereales en su casa de Belgrano. "Apareció'' fue la palabra mágica que escuchó de parte de su mujer. El identikit telefónico se completó así: "Es un pibe re-copado, hincha de Boca y... fan de Los Pericos". Ahora, una soleada tarde de lunes porteña, Gastón acusa recibo del escape de una moto que avisa desde afuera., "Debe ser él: siempre llega tarde. Eso lo heredó de papá", dice, los bigotes espesos de chocolate.
Gastón Goncalves (padre) escuchó las noticias, pero prefirió ir a trabajar igual. Aquel día, el 24 de marzo de 1976, había ido a visitar a su ex esposa (María Mercedes Faggionato) y a su hijito de 6 años, Gastón, y aunque la radio informaba sobre el golpe militar se dirigió como todas las mañanas, a Escobar. "Formaba parte de la Juventud Peronista y trabajaba en campañas de alfabetización y estaba muy expuesto, fue uno de los primeros en caer. En el legajo de la Conadep es el número 7", explica Gastón. En la parada del colectivo donde le tocaba descender lo estaban esperando, así que apenas tuvo tiempo para soplarle a un pasajero el teléfono donde debía avisar. A partir de ese día, Gastón Goncalves estuvo desaparecido. "Mi vieja lo buscó por todos lados. Cómo el asunto estaba muy pesado, empezamos a cambiar de residencia a cada rato." Brasil (seis meses) y Villa Gesell (dos años) fueron dos de los diferentes escenarios de la infancia de Gastón Junior.

A los 12 años se enganchó con la música. Su primera banda se llamó Los Antonios y allí también formaban filas Juanchi y Topo, futuros compañeros en Los Pericos. Más adelante, Gastón pasaría a tener un lugar en Man Ray y a partir del disco Big Yuyo (1992) en Los Pericos. "Hasta los 19 años no supe que tenía un hermano. Me enteré por una tía. Mi vieja no me lo había dicho porque durante mucho tiempo estuvimos con los recuerdos congelados", confiesa este ex integrante de H.I.J.O.S (Hijos por la identidad, la justicia contra el olvido y el silencio) que no se pierde un escrache aunque avisa: "Sentí que la cosa se había politizado mucho".
A los 12 años Claudio se compró su primer casete. Era el disco debut de Los Pericos, aquel del "Ritual de la banana". Había escuchado el tema por la radio y se convirtió en fanático en un abrir y cerrar de ojos. "Con un amigo nos internábamos en un auto a escucharlo toda la tarde", recuerda mientras sorbe de una taza que es parte del merchandising del último disco de la banda, Mystic Love. En aquellos tiempos Claudio, si bien sabía que era adoptado, ni remotamente imaginaba su increíble suerte.
Ana Granada, su madre biológica, había sido compañera afectiva y militante de los últimos tiempos de Gastón Goncalves. Una vez detenido el hombre del que estaba embarazada de cinco meses, Ana pasó a la clandestinidad. Su último refugio, una casa en San Nicolás, que compartía con un matrimonio y sus dos hijos, fue destruidapor un operativo militar a fines de 1976. Tanquetas y balas terminaron con todo rastro de vida, con una excepción. Ana se preocupó de resguardar a su bebé dentro de un placard y envolverlo en una manta. Milagrosamente el bebé, que hoy trabaja en un local de video juegos, se salvó. Uno de los militares del operativo llevó a la semiasfixiada criatura a un hospital donde tardó tres meses en recuperarse, con la intención oculta de apropiárselo tras el alta. Los médicos, en cambio, prefirieron retrasar la salida de la criatura y entregarla a un orfelinato. Allí lo adoptaron Elena Rodríguez y Luis Novoa y le dieron un hogar en Guernica, donde todavía vive.
El mismo lugar donde la tarde del 8 de setiembre de 1995 recibió la visita del personal de antropología forense. Cuando casi habían transcurrido tres horas de la charla que marcaría un antes y un después en su vida, Incháurregui completó la información con un dato aparentemente insignificante.
- Bueno, además, tu hermano es músico. Toca en Los Pericos.
- Vení. Decíme cuál es, dijo Claudio, llevándolo a su cuarto para señalar el póster de su banda favorita que colgaba de la pared.
Alguna vez, mientras Gastón buscaba y Claudio ignoraba, estuvieron a punto de encontrarse. El menor de los Goncalves trabajaba en la disco Extra de Alejandro Korn y aquella noche tocaban Los Pericos, su grupo favorito. Su tarea era arrimar refrescos a la zona de camarine, pero aquella noche llegó tarde y le tocó la puerta. "Después me quise arrimar, pero era un lío de gente y me fuí", rememora, resaltando la ironía de que mientras su abuela movía cielo y tierra para encontrarlo, ellos llegaran a estar a metros de distancia. O como aquella vez en Mar del Plata, la última vez que vio a Los Pericos en vivo antes de conocer la noticia, cuando "me tocó estar ubicado frente a él y me llamó la atención porque se pasó toda la noche tocando desde el piso".
"Los dos teníamos un faltazo: él nunca había sabido de mí y yo conviví seis años con la angustia de saber que tenía un hermano y no lo podía encontrar. Y, al mismo tiempo, el día que nos íbamos a encontrar, él sabía como era mi cara y yo no sabía como era la de él", cuenta Gastón, enfundado en una remera de Sonic Youth mientras le sonríe a Claudio, lookeado con una de Los Pericos. Fue justamente pocos días después de aquel día en que los grupos que hoy los visten compartieran escenario, que se vieron por primera vez las caras. "Fue buenísimo, como una descarga. Tuvimos una charla muy larga", se acuerda Gastón. "Y comimos milanesas... como las primeras diez veces que te visité", le devuelve Claudio, que además cuenta con orgullo de fan la experiencia de haber acompañado a Los Pericos en la mezcla del disco Yerba Buena a los Estados Unidos.
En junio de 1996 aparecieron los restos del papá. Una empleada del cementerio de Escobar denunció la existencia de tumbas NN y las excavaciones hicieron el resto. "De golpe, aparecieron amigos de mi viejo por todos lados con fotos mías. Yo tenía muy pocas, porque casi todo había sido saqueado en allanamientos", dice Gastón que admite haber heredado "la cabeza dura y el orgullo" distintivos de su padre y que a Claudio lo ve muy parecido.
Cerca de ellos, sobrevuela el fragmento de una carta que Gastón Goncalves padre enviara alguna vez a un amigo: "...Nos hemos olvidado de lo que en realidad queríamos: un vaso de vino, conversar, quizás llorar solos, y alguna vez sentir el viento. Sólo eso, tan simple e inalcanzable. Detengámonos, hermano, y volvamos a la antigua senda, la del Hombre, y no nos apartemos nunca más".
De eso se trata, precisamente.
José Bellas


  (InfoBAN) Publicada el  01/03/2008 | 15:05


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